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Hace 30 años (el 1 de enero de 1994), miles de indígenas chiapanecos del EZLN se alzaron en armas contra el Gobierno de México, el neoliberalismo, la globalización y el TLCAN
Durante la madrugada del 1 de enero de 1994, México despertó con la resaca de Año Nuevo y la noticia de un alzamiento armado en el estado de Chiapas, donde miles de indígenas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) había tomado los municipios de San Cristóbal de las Casas, Altamirano, Las Margaritas, Ocosingo, Oxchuc, Huixtán y Chana. La fecha del levantamiento armado indígena coincidía con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual representaría el paso definitivo a la modernidad para México de la mano dos potencias económicas: Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, la insurrección de indígenas tzotziles, tzeltales, choles, tojolabales, mames y zoques puso de relieve la situación de marginación y pobreza que sufrían (y siguen padeciendo) los pueblos y comunidades originarias en territorio mexicano, donde la mitad de la población vive en condiciones de pobreza. La noticia del levantamiento armado fue un shock para el Gobierno de México, entonces encabezado por el expresidente Carlos Salinas de Gortari, quien se había empeñado en proyectar hacia el extranjero una imagen de prosperidad, modernidad, desarrollo y progreso económico derivado de la implementación del neoliberalismo desde la década de 1980. Con la rección militar del Ejército Mexicano, los primeros días de combates entre soldados e guerrilleros zapatistas dejaron un saldo de 100 personas muertas. Pese a los esfuerzos gubernamentales, la noticia de primera plana –a nivel mundial– no era el ingreso de México al primer mundo, sino la guerra en el estado de Chiapas, el más pobre y marginado de las 32 entidades federativas.Youtube...