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Sonideras mexicanas presentaron la novena edición del 'Musafest', un encuentro que reúne a dinastías femeninas y nuevas exponentes del movimiento sonidero, originado en barrios como Tepito
Sonideras mexicanas, artistas dedicadas a la cultura tradicional del sonidero, baile público en las calle, presentaron este jueves la novena edición del Musafest, un encuentro que reunirá a las dinastías femeninas de este movimiento originado en los barrios de Tepito, así como a las nuevas olas de mujeres que están reinventando este fenómeno basado en el baile, la cumbia y la música tropical.
Por primera vez en su historia, el Musafest, fundado por el colectivo feminista Musas Sonideras, contará con la participación de 50 mujeres que incorporarán propuestas vinculadas con la cumbia tribal, el bullerengue y otros ritmos populares que conversan con esta tradición declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la capital mexicana.
El festival, programado para el 18 de julio en el legendario Salón Los Ángeles, en el centro de la CDMX, brilla por su diversidad.
El cartel de este año brilla por su diversidad generacional e incluye a 20 integrantes de la «Nueva Ola», entre ellas Diosa del Caos, Princesa Duende y Sonido La Bruja, reafirmando que el sonidero es un espacio seguro donde las mujeres alzan la voz a través del micrófono y el baile.
Hay mujeres de todas las edades, algunas son madres, otras hijas o abuelas con historias que representan un legado, como es el caso de Marisol Mendoza, conocida como La Musa Mayor y fundadora de esta organización.
Mendoza, quien pertenece a la dinastía Duende por su padre Ricardo Mendoza, lleva décadas inmersa en el mundo del sonidero, ese que floreció en la década de 1960 y en el que sonaba el nombre de una sola mujer: Guadalupe Reyes Salazar, mejor conocida como La Socia.
“La Socia fue la primera sonidera por convicción en 1965 en Tepito (...) pero no había otras mujeres haciendo lo que ella, porque si ahora estamos muy lejos de juntarnos entre todas, más en aquel momento”, explicó la fundadora de Musas Sonideras en entrevista con EFE.
Frente a una cultura dominada por los hombres, Mendoza señaló que el colectivo, conformado en 2017, nace por la necesidad de visibilizar el trabajo de las mujeres en esta tradición, así como otorgarle valor a través de una paga equitativa y un trato digno.
Además describió el sonidero como un espacio seguro donde las mujeres “alzan la voz” cada vez que toman el micrófono y lanzan consignas políticas, sociales o de sororidad entre las compañeras.
“Hay que bailarle a la vida antes de que la vida te baile”, defendió Mendoza.
Con ese espíritu de resistencia política y musical, las sonideras han tomado espacios públicos en manifestaciones en la Ciudad de México y han acompañado a las mujeres en el 8M o a las familias que buscan a las más de 133 mil personas desaparecidas en el país.