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En la tanda de penales, Cristiano Ronaldo y la Selección Nacional de Portugal derrotaron 5-3 a España para levantar el trofeo de campeones de la UEFA Nations League
De nuevo una tanda de penaltis, como la que impulsó a España en su primera UEFA Nations League conquistada, le alejó en esta ocasión del título y puso freno a su dinámica ganadora, desde el fallo de Álvaro Morata en su penalti, en una final repleta de igualdad ante Portugal, que se levantó en dos ocasiones de los golpes para bajar a la tierra a la Roja. A España ya nadie le quitará el cartel de favorita al Mundial 2026, aunque se queda con el aviso recibido. Ha pasado de no ser considerada ni candidata a la Eurocopa 2024, a ser el rival a evitar por todos por la forma de competir de un grupo de jugadores que crecerá desde la desilusión. El golpe de realidad le llegó en Múnich, donde llegó en una dinámica tan positiva que se sentía capaz de convertir lo extraordinario, ganar títulos consecutivos ante rivales repletos de grandeza, en algo cotidiano. En esta ocasión se le fue por un detalle que no es una moneda al aire. Morata ya tenía heridas del pasado y quiso asumir la responsabilidad de tirar. Su fallo fue el único en una tanda perfecta. En una final en la que se castigó el mínimo error por el gran nivel de las dos selecciones. Lo sintió cerca España desde la respuesta de dos apuestas de Luis de la Fuente el día que podía convertirse en el seleccionador más laureado. Sin dos de sus pilares, Carvajal y Rodri. Encontrando premio en su fe en Zubimendi y Oyarzabal. La ausencia del último Balón de Oro, Rodri, dejó abierta la puerta del liderazgo a Zubimendi. No falló en la segunda parte de Berlín, hace once meses ante Inglaterra, y repitió en Múnich. Omnipresente ante Portugal. Apareciendo en las coberturas, en la construcción y dando un paso al frente para dinamitar el partido. Emergió la figura de Zubimendi precisamente en la zona del campo donde Roberto Martínez trazó un plan para buscar la debilidad en España. Quiso generar superioridad con un centro del campo de buen pie, sobrado de personalidad, con Vitinha, Bernardo Silva y Bruno Fernandes, al que añadió desde el lateral a Joao Neves. La réplica de De la Fuente fue el balón en largo, preciso y sobrado de personalidad pese a su corto recorrido de internacional, de Dean Huijsen a las carreras de Nico Williams. Fue la zona por la que generó peligro con insistencia España. En el otro costado, la genialidad de Lamine Yamal tenía un duro examen con el marcaje estrecho de un portento físico como Nuno Mendes. Con ayudas constantes para rebajar la influencia del joven talento que se armó de paciencia esperando su momento. La entrada de inicio de Fabián aumentó la posesión. La de Mingueza no rebajó el sufrimiento en un lateral donde se añora al titular. Tras el estudio inicial propio de una final, una primera llegada de Portugal y la respuesta con el primer aviso serio de España, con balón largo de Huijsen a Nico, el pase atrás y el golpeo de Pedri pegado al poste, los momentos de superioridad los supo trasladar la Roja, vestida de un amarillo que jamás habría aprobado Luis Aragonés, al marcador. Había acariciado la escuadra Nico Williams, con una rosca milimétrica en su golpeo, cuando Zubimendi dinamitó el duelo. Encontró el espacio para su incorporación ofensiva, la descarga de tacón del 9, Oyarzabal, la apertura a la aparición de Lamine Yamal, el centro y un balón rechazado en dos defensas para mandarlo a la red a los 21 minutos. Le tocaba responder a Portugal en el pulso de las dos selecciones del momento en Europa, con el mejor porcentaje de triunfos. Y reaccionó en la dificultad, sin encontrar a Cristiano Ronaldo, sin influencia lejos de la zona donde explotará hasta la eternidad su remate. Nico era un tormento al espacio y de una acción que bien pudo acabar convirtiéndose en el segundo tanto, encaminado a un mano a mano ante el portero en el que se durmió, se pasó al empate. Apareció la efectividad portuguesa en una acción protestada por España por la posición inicial de Cristiano Ronaldo. La jugada continuó y la culminó con un latigazo raso cruzado Nuno Mendes, imparable para Unai Simón. Cinco minutos duró la alegría.Twitter...
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