Contenido
- El claustro de la catedral de Coria, en Cáceres, España, encierra una reliquia única en su género: el supuesto mantel de la Última Cena en Jerusalén antes de la crucifixión de Jesús y que Leonardo da Vinci inmortalizó en una de las pinturas murales más famosas del mundo
- Una reliquia sobresaliente en la catedral de Coria
- El primer templo cristiano de la península Ibérica
- Teorías, tradiciones y estudios científicos
- Sorprendentes semejanzas con la Sábana Santa
- Una aventura espacial
El claustro de la catedral de Coria, en Cáceres, España, encierra una reliquia única en su género: el supuesto mantel de la Última Cena en Jerusalén antes de la crucifixión de Jesús y que Leonardo da Vinci inmortalizó en una de las pinturas murales más famosas del mundo
La última o sagrada cena, la comida final que, según los escritos evangélicos, Jesús compartió con sus 12 apóstoles en Jerusalén antes de su crucifixión, en la que instituyó los sacramentos de la Eucaristía y el sacerdocio y que es conmemorada por los fieles cristianos el Jueves Santo, es uno de los episodios fundamentales de la liturgia católica, enfatizan fuentes religiosas.
Esta comida celebrada por Cristo y sus discípulos, que marca el “inicio” del Triduo Pascual, en el que se conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, fue inmortalizada en el siglo 15 por el polímata florentino Leonardo da Vinci, en una de las obras pictóricas más famosas del mundo, La última cena, una pintura mural de casi nueve metros de ancho, ubicada en el convento de Santa Maria delle Grazie, en Milán, Italia.
La mirada del observador se centra naturalmente en los protagonistas de esta pintura de 8.80 metros de ancho por 4.60 metros de alto, pero en La última cena aparecen numerosos elementos cargados de simbolismo (pan, vino, platos, cuchillos, vasos, un salero derramado y diversos alimentos adicionales).
Todos estos elementos descansan sobre una pieza especialmente llamativa y extensa: un largo mantel de color banco decorado con nudos y bordados azules, según explica a EFE Antonio Puente Mayor, escritor, filólogo, especialista en teatro y literatura, e investigador de curiosidades históricas, naturales, artísticas y geográficas.
Una reliquia sobresaliente en la catedral de Coria
“El claustro de la catedral de Coria, Cáceres, España, encierra una reliquia que podría ser el mantel utilizado por Jesús y sus 12 apóstoles en la Última Cena y que Leonardo da Vinci pintó: una pieza de lino de 4.42 metros de largo y 92 centímetros de ancho, blanca por un lado y con sencillos adornos de azul por el otro”, señala Puente, que dedica a este objeto un capítulo de su libro “España inédita. Cien lugares fascinantes que debes conocer”.
El mantel de la Última Cena encaja a la perfección en la definición de reliquia (“aquello que, por haber tocado el cuerpo de un santo, es digno de veneración”), aunque en este caso, esta pieza habría estado en contacto con múltiples fuentes de santidad, desde la principal, Jesús de Nazaret, hasta sus discípulos.
“Se calcula que el mantel fue descubierto entre los años 1370 y 1403, y la tintura que decora sus bandas es índigo natural, un colorante de uso común en la antigüedad”, según Puente.
El primer templo cristiano de la península Ibérica
Puente señala que su interés por esta pieza es tal que decidió “difundir su historia en entrevistas, conferencias y en sus actividades divulgativas como guía turístico”, destacando que en “todas las ocasiones, el público quedó asombrado ante la descripción de una reliquia única en su género cuyas características continúan siendo motivo de investigación”.
Esta catedral es “un continente repleto de historia, cuyo contenido es asimismo fascinante. Aunque ninguna de sus piezas merece tanta atención como su gran reliquia: el supuesto mantel utilizado por Jesús y los 12 apóstoles en la Última Cena”, enfatiza.
“Una bula (documento oficial) firmada por Benedicto XIII, el papa Luna, y fechada en el año 1404, ya menciona la aparición de la reliquia, aunque no existen datos fidedignos sobre su llegada a Coria”, señala Puente.
Teorías, tradiciones y estudios científicos
“Una teoría relaciona el mantel con el célebre Lignum Crucis (fragmentos del madero utilizado para la crucifixión de Jesús) del monasterio de santo Toribio de Liébana (Cantabria), pues, según la tradición, ambas piezas habrían sido traídas por santa Elena, madre del emperador Constantino, tras una peregrinación a Tierra Santa en el siglo 3 d.C.”, puntualiza.
Para otros, “el lienzo habría llegado desde Francia tras la conquista de Coria por Alfonso VII en 1142, siendo su portador Íñigo Navarrón, primer obispo de la ciudad”, según añade.
Ese día festivo, “el Lignum Crucis y la Santa Espina eran expuestos, mientras que el Sagrado Mantel se colgaba de un balcón, pasando por debajo vecinos y peregrinos para besarlo y tocarlo, usos que le produjeron graves desgarros y que obligaron a suprimir su adoración”, lamenta Puente.
Añade: “En la década de 1960 la tela fue sometida a un análisis en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, dictaminándose que el tejido era ‘de procedencia arábiga’”.
Dicho estudio no sería superado hasta 2007, cuando el profesor John Jackson, director del Turin Shroud Center de Colorado, Estados Unidos, y uno de los 30 expertos escogidos por el Vaticano para estudiar la Sábana Santa en 1978, se interesó por la reliquia, de acuerdo con Puente.
Sorprendentes semejanzas con la Sábana Santa
Destaca: “Para el equipo de científicos de la NASA que acometió las pruebas en la misma catedral de Coria, las dimensiones del mantel son casi idénticas al lienzo que se conserva en Turín, lo que parece indicar que ambos fueron usados conjuntamente en la Última Cena”.
A juicio de Puente, “la intuición de Jackson (acerca de los dos manteles superpuestos) podría tener sentido debido a la precipitación para enterrar a Cristo, quien murió a las tres de la tarde de un viernes y debía ser enterrado antes de las seis, momento en el que comenzaba el Sabath”.