Yorshy Brou: hacer reír también es un acto de amor

6 min de lectura 1194 palabras

En el marco del Día del Niño, Jorge Durán reflexiona sobre su carrera como payaso y la importancia de no perder la capacidad de asombro

A pesar de su timidez, siempre soñó con destacar en la actuación y presentarse en un escenario, sueño que hoy cumple a través del personaje Yorshy Brou, un payaso comprometido con las causas altruistas, que busca constantemente innovar en técnicas, rutinas y espectáculos para entretener al espectador más pequeño, exigente y sincero de todos.

Con más de 15 años de trayectoria artística, Jorge Durán, la persona detrás del maquillaje de Yorshy, compartió cómo se convirtió en payaso, así como las satisfacciones y retos que le ha dejado la interacción con el público infantil.

En el marco de la celebración del Día del Niño, pidió a nuestros pequeños lectores que nunca dejen de creer en sus sueños, que no pierdan la capacidad de asombrarse y que disfruten su infancia.

 

¿Cómo nació tu gusto por esta profesión?

Fue muy circunstancial; yo siempre tuve la inquietud de ser artista, quería salir en la tele, en comerciales. Creo que esa venita artística siempre estuvo ahí. De hecho, estudié teatro en el Corral de Comedias, donde hice varias obras; luego entré a un grupo musical y en un evento conocí a varios payasos, entre ellos Bobatín, con quien tuve la oportunidad de trabajar después como su ayudante. El primer día que lo vi actuar me impactó la conexión que logró con los niños y aventé un deseo al aire, al universo: “ojalá algún día pudiera hacer algo así”. Pasaron algunos años, yo seguía en contacto con él y en 2010 me invitaron a acompañarlos al Tercer Festival de la Comedia de Narices Rojas, también como ayudante. Ahí conocí toda la gama de colores, vestuarios y maquillaje de payaso que existe, y fue la primera vez que me maquillé como payaso para acompañarlos en un desfile.

 

¿Recuerdas cómo fue tu primer show?

Sí, fue días después de ese festival y en la fiesta de la hija de un primo. Yo no sabía cómo maquillarme; recuerdo que fui a comprar maquillaje y realicé varias pruebas hasta que uno quedó. Lo bueno es que a mí me tocó la última etapa del celo profesional de este oficio, porque antes los compañeros no compartían con nadie cómo maquillarse, y siento que a mí me ayudaron mucho.

 

¿Cuál fue el reto al que te enfrentaste en ese primer show?

Fue difícil; yo pensaba que, al haber hecho teatro, iba a ser fácil, pero el niño es el juez de hierro: si le gustas, se queda y lo cautivas; si no, te aguanta uno o dos minutos por la magia del maquillaje, se levanta y se va a jugar. Los niños son un gran termómetro para saber si estás haciendo bien tu trabajo.

 

¿Cuál ha sido la mayor enseñanza que te dejó el teatro y que retomas en la figura de Yorshy?

Creo que fue de la maestra Vero Carranco, quien me enseñó que, una vez que pisas el escenario, ya no eres tú, eres el personaje, y debes comportarte como tal, con los trazos escénicos marcados. Eso me pasa: una vez que me pongo la nariz, ya no soy Jorge, soy Yorshy, y se me quita lo tímido.

 

Son ya 15 años de ser payaso, ¿qué anécdota te ha marcado?

Han sido muchas. Desde el primer momento empecé a colaborar con la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer; ahí participé en la fiesta de cumpleaños de una pequeña que estaba desahuciada. Fui, trabajé, me la pasé bien y, a los pocos meses, hablaba de mí; obviamente me entristeció su partida, pero me alegró que recordara tanto al personaje.

También hay una niña cuyos papás me llevan muy seguido a sus fiestas y, al terminar el show, siempre me da dulces o pastel; ella ha logrado hacer un “clic” con el personaje.

 

¿Qué significa Yorshy para Jorge?

La persona que me hubiera gustado ser y que no puedo, porque Yorshy, si bien debe tener ciertos filtros, es más libre, desinhibido, bobo y juguetón; Jorge, en cambio, se reprime mucho y evita opinar para no caer en conflictos. Es una dualidad muy interesante.

 

¿Cuál es tu sueño?

Seguir creciendo e innovando con el personaje. A lo mejor muchos compañeros pueden criticarme por no seguir la línea del payaso tradicional, pero quiero que lo que hago me cause satisfacción.

 

¿Qué satisfacciones te ha dado Yorshy?

Conocer los 18 municipios de Querétaro; me ha permitido viajar a otros lugares y quiero seguir trabajando para llevarlo a otros países.

También gracias al personaje, he hecho conducción, he salido en la tele, he hecho radio, me han tomado fotos y realizado reportajes. Yo soñé lograr eso como Jorge, pero lo estoy viviendo con el personaje, y su magia me ha ayudado todos los días a aprender algo nuevo.

 

¿A quién admiras?

A mucha gente, pero en esta industria admiro a Los Payasónicos por todo lo que han logrado; también a los payasos Arlequín y Bobatín: Bobatín fue quien me inspiró a ser payaso y Arlequín es un gran referente en Querétaro.

También admiro a los niños, porque no tienen maldad: disfrutan, ríen, viven, se ponen de cabeza. Tienen una gran capacidad de asombro ante cosas simples como un atardecer o la lluvia.

 

¿Volverías a elegir ser payaso?

Sí, de hecho, lo sería mucho antes.

 

¿Cómo crees que ha cambiado el público infantil en estos 15 años?

Mucho. Yo recuerdo que cuando era niño teníamos una capacidad de asombro más natural y espontánea, y ahora no. En los ‘shows’ no falta el niño que dice: “ese truco ya me lo sé” y les explica a los demás cómo se hace mientras tú lo realizas, por lo que tienes que improvisar para recuperar su atención. Esto se debe a la apertura de las redes sociales, de internet y al acceso que tienen a videos y tutoriales de magos y payasos. Con la tecnología se pierde parte de esa capacidad de asombro.

 

En el Día del Niño, ¿qué le dirías a los niños que sueñan con ser bomberos, astronautas o payasos?

Que nunca dejen de creer en ellos, que nunca dejen de asombrarse, que no quieran correr cuando apenas empiezan a caminar y que disfruten mucho su niñez y su inocencia.

Universidad de las Mujeres rompe barreras de acceso educativo: Bety León

Compartir este artículo