El total de vidas perdidas, según la Universidad Johns Hopkins, es casi igual al número de estadounidenses muertos en la Segunda Guerra Mundial; por otro lado, la Universidad de Washington proyecta que la cifra de muertes llegará a casi 567 mil para el 1 de mayo
El número de
muertes por el coronavirus en Estados Unidos sobrepasó las 400.000 el martes, mientras se cumplen las últimas horas de gobierno del presidente
Donald Trump, cuyo manejo de la crisis ha sido juzgado por los expertos en salud pública como un fracaso singular.
El total de vidas perdidas, según un recuento de la
Universidad Johns Hopkins, es casi igual al número de estadounidenses muertos en la
Segunda Guerra Mundial. Equivale a la población de ciudades como
Tulsa, Oklahoma; Tampa, Florida; o Nueva Orleans.
Es poco menos que los 409.000 americanos que se calcula que murieron en 2019 de apoplejía, Alzheimer, diabetes, gripe y neumonía combinados.
Y el virus no ha desaparecido en Estados Unidos todavía, ni siquiera con la llegada de las vacunas que podrían acabar con la pandemia: un modelo ampliamente citado por
la Universidad de Washington proyecta que el número de muertos llegará a casi 567.000 para el 1 de mayo.
Aunque al gobierno de Trump se le ha atribuido la Operación Warp Speed —un programa para desarrollar y distribuir rápidamente vacunas contra el coronavirus—, Trump ha minimizado repetidamente la amenaza, se ha burlado del uso de mascarillas, criticó los confinamientos, ha promovido tratamientos no probados e inseguros, ha socavado a los expertos científicos y ha expresado escasa compasión por las víctimas.