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El embajador estadounidense, Ronald Johnson, destacó que revisión del T-MEC no es "un riesgo, sino una oportunidad" para consolidar a Norteamérica como potencia económica; además, destacó la colaboración México-EUA
Al dar el inicio formal de las negociaciones bilaterales, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para 2026 no debe verse como un “riesgo”, sino como la plataforma sólida para consolidar a Norteamérica como la potencia económica más competitiva y “envidia” del mundo, sostuvo el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson.
Durante su intervención como presidente honorario de la American Chamber of Commerce (AmCham) en México, el representante de Estados Unidos dijo que la relación entre México y su país es como “un matrimonio”, donde “pueden amarse mucho, puedes ser socios, criar hijos y puedes criar negocios, cuando no estás de acuerdo en todo”.
Destacó la colaboración histórica entre México y Estados Unidos para detener el fentanilo, desarticular el flujo de armas de fuego ilícitas, combatir la trata de personas y abordar juntos la migración ilegal.
Bajo el liderazgo del presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta Claudia Sheinbaum, “estamos viendo una cooperación histórica… Y esa cooperación está entregando resultados reales para nuestra gente y nuestras comunidades”, expresó.
Frente a las voces que sugieren que el proceso de revisión podría generar inestabilidad, refirió que el intercambio comercial entre ambas economías alcanza el billón de dólares anuales, México y Estados Unidos se han consolidado como los socios número uno a nivel global, superando a cualquier otro bloque comercial.
“No vemos la revisión de 2026 como un riesgo, sino como una oportunidad para profundizar la integración y fortalecer nuestras cadenas de suministro en un mundo cada vez más complejo", señaló el diplomático estadounidense.
Ante empresarios estadounidenses y mexicanos, Johnson les dijo que la verdadera fortaleza de este bloque no está solo en los aranceles o las exportaciones, sino en la integración social.
Con la comunidad de estadounidenses más grande fuera de su país residiendo en México, y viceversa, la relación ha pasado de ser meramente transaccional a ser una estructura familiar y cultural, acotó.
“Estados Unidos y México continuarán construyendo una asociación más fuerte, más dinámica y más competitiva”, aseguró.