¡Una vergüenza absoluta!

5 min de lectura 891 palabras

A la presidenta de la República le resulta muy fácil citar a Lincoln para definir la democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” y recurrir a Benito Juárez para aseverar que “entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

También le resulta muy conveniente invocar solo dos de los principios consagrados en nuestra Carta Magna en materia de política exterior: autodeterminación de los pueblos y no intervención, pero omitir lo que el mismo artículo 89, fracción X, ordena sobre “el respeto, la protección y promoción de los derechos humanos”, todo en aras de justificar el apoyo de su gobierno a un régimen, como el venezolano, que precisamente ha violado sistemáticamente los derechos humanos.

Ahora bien, independientemente del análisis serio que pueda hacerse sobre la política internacional de los Estados Unidos y sus implicaciones para el mundo y específicamente para nuestro país, el escuchar a Sheinbaum invocar esos fundamentos no deja de ser una hipocresía porque el movimiento que representa ha amoldado a sus intereses el ¡70 por ciento! de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, mediante 149 reformas de septiembre de 2018 a octubre del 2025 (96 artículos reformados durante el gobierno de López Obrador y 53 en el actual).

Asimismo, el discurso de la mandataria acerca de que: “Solo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno” suena terriblemente contradictorio cuando hemos constatado las acciones de la 4T en relación con otros países, como Perú, el cual incluso rompió relaciones con México por su intervencionismo en sus asuntos internos…

Igualmente suenan inaplicables las palabras de la presidenta, cuando el voto de los venezolanos no fue respetado y ella misma pidió, en junio del 2024, que se transparentara la votación, lo cuál no sucedió… Morena, pues, no se ha sometido a la Constitución; la ha desvirtuado y la ha utlizado marrulleramente.

La entrevista que la semana pasada, el periodista venezolano y defensor de derechos humanos, Luis Carlos Díaz, dio a Carmen Aristegui, en la que narró su testimonio sobre lo que chavismo ha representado para los habitantes de ese país, muestra con claridad una desgarradora realidad que el gobierno de México penosamente ha invisibilizado con su postura.

“Yo estaba saliendo del trabajo en la radio, trabajaba en el principal medio privado de Venezuela (…) cuando salí perseguido por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), por cierto, en control de Delcy Rodríguez. Ellos me detuvieron como si fuese un secuestro en la calle de forma vioenta, me encapucharon y me llevaron a un centro de tortura clandestina. El chavismo tiene eso… Naciones Unidas determinó más de 12 solo en Caracas y entre los 12 centros clandestinos no está el mío, así que hay más (…) Fui torturado durante muchas horas y lo que quería el chavismo es que yo me autoincriminara de provocar el apagón nacional de 2019; imagínate eso, fue un apagón de 5 días y decían que yo era el hacker del sistema eléctrico, un sistema eléctrico construido de 1970 y que no tiene computadoras, cosa que era ridícula”, narró Luis Carlos.

Lo que hicieron en esas horas de tortura, agregó, “fue tratar de quebrarme para que yo grabara un video; de hecho, a ellos les pareció sospechoso que una semana antes yo había estado de viaje, había estado en México, estuve dándole clases a Aministía Internacional (…); por eso es que me declaran prisionero de conciencia tan rápido, porque soy defensor de derechos humanos y empiezan a acusarme de que yo cooperaba con el gobierno mexicano, con el gobierno de Inglaterra, que estaba vendiendo información para vender Venezuela. Todo eso fue parte de la tortura que fue física y psicológica, pero en lo físico fueron brutales y lo que hicieron después fue que me llevaron al Helicoide, el principal centro de tortura de Latinoamérica; todavía hay centenares de personas ahí (…) Es horroroso ver que lo que me hicieron a mí en el 2019 se lo siguen aplicando a mis compañeros, a niños; cuando cubrí el chavismo en 2024, se habían llevado presos a 220 niños y que también habían sido electrocutados, asfixiados, algunos de ellos sufrieron violencia sexual en prisión, por órdenes del chavismo, porque la cadena de mando funciona así”.

El periodista describió que entraron a su casa y le robaron todo, su equipo de trabajo, sus ahorros y el dinero para pagar el tratamiento contra el cáncer de su esposa. También advirtió que el sistema no fue desmontado, solo porque se llevaron a Maduro… hay que salir también -acota- de Delsy, de Diosdado y de Padrino… “Pero hay que salir también de quienes le apoyan, porque ese es otro asunto, que haya gobiernos de la región que apoyen la dictadura venezolana es una vergüenza absoluta”.

¡Tiene razón el periodista, es una vergüenza absoluta que haya países de la región, como el nuestro, que apoyen la dictadura! 

Prevaleció el combate ritualizado…

Comparte esta nota