En 1982, junto con Carlos Ramírez, Luis Ángeles y otros distinguidos economistas, decidimos crear la Asociación de Periodistas y Economistas (APE), la cual empezamos realizando un foro en el que Manuel Buendía hizo público un texto suyo.
La misma asociación, que se trasladó a varias instituciones académicas como la UNAM, la UAM y algunas privadas, logró un mecanismo de comunicación y expresión de las inquietudes que los mejores periodistas del país y algunos economistas que ya hacíamos periodismo económico teníamos. Participaron en la organización de este proyecto don Manuel Buendía, quien presentó un informe en la Presidencia de la República, que mencionaba que la Asociación de Periodistas y Economistas era como ponerle alas a los alacranes. El texto completo de don Manuel aparece en algún tomo de sus memorias.
Realizamos un extraordinario foro de conferencias de economistas y periodistas, teniendo el honor de contar con textos, que pronto publicaremos, de Manuel Buendía; Enrique Luis García, periodista de ciencia política y cuestiones internacionales en el gobierno del presidente Luis Echeverría; Armando Labra, quien fue un extraordinario presidente del Colegio Nacional de Economistas; de mi querida maestra y amiga Sofía Méndez Villareal, investigadora del CIDE y vicepresidenta del Colegio Nacional de Economistas; Beatriz Solís, quien era presidenta de la Asociación de Investigadores de la Comunicación; Tatiana Galván, columnista y maestra de la UNAM, y Álvaro Echeverría, una extraordinaria persona, economista y articulista que dejó una serie de publicaciones.
Así empezamos con el tema de periodismo económico, comunicación social y política económica, y periodismo económico y sociedad, que me tocó organizar con Carlos Ramírez.
Nuestros eventos fueron y transitaron desde la UNAM hasta el IPN y, a través de los medios de comunicación en los que muchos de nosotros trabajábamos y colaborábamos.
Recuerdo que el maestro Ruiz García nos dijo que no podíamos hacer periodismo económico si no hacíamos una interpretación económica y social de la realidad del país. Es necesario transformar el lenguaje cerrado y abierto, y partir de la hipótesis de qué cosas debe saber un contrapoder para servir al pueblo. Es necesario romper las características del lenguaje cerrado de los temas económicos para que los lectores entiendan lo que queremos decir. Decía que, en consecuencia, eso significaba que el interlocutor no hacía el poder, sino que la sociedad debe abrir las posibilidades y comprender, participar y actuar con la sociedad.
Finalmente, él señalaba que el periodista no debe trabajar desde el lenguaje radical, sino desde los análisis. Recuerdo la participación de mi gran amiga Sofía Méndez Villarreal, promotora del tema La naturaleza del periodismo económico; desafortunadamente, la perdimos muy joven. Sofía señalaba que, para generar plena confianza y estímulo, los economistas no debíamos tranquilizar, señalar o inventar resultados de la política económica. Y señalaba que recurrir a lo anterior se traduciría en una sistemática pérdida de credibilidad sobre los verdaderos sentidos de la política económica, pues, no obstante, verbalmente se postulaba el objetivo de elevar el bienestar de la población, en la práctica de esos tiempos. Sofía decía que las acciones gubernamentales favorecieron la consolidación de oligarquías poderosas y soberbias. En fin, todo lo que menciono y todo el tesoro sobre las observaciones y comentarios de nuestros compañeros pronto será publicado.
Fin del cuento, la existencia de brillantes economistas como Enrique Quintana, grandes maestros del periodismo económico…