Martín Lara Becerril, vicario general de la Diócesis de Querétaro, consideró que actualmente hay una crisis de credibilidad total que incluye a todos los gobernantes y sus instituciones
La detención de
Salvador Cienfuegos Zepeda, extitular de la
Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), es una noticia que sorprendió a muchos, porque cualquier persona creería que el Ejército Mexicano es una de la instituciones más limpias y un aliado del pueblo, afirmó
Martín Lara Becerril, vicario general de la
Diócesis de Querétaro.
“A todos nos sorprendió que un altísimo mando del Ejército esté involucrado en este tipo de acusaciones. La noticia es muy sorpresiva, porque creíamos que el Ejército sería de las instituciones más limpias del país, por eso es tan sorpresiva su detención; nosotros creeríamos que el Ejército es un aliado del pueblo y que está en defensa del pueblo y jamás pensamos que esto fuera a suceder”.
Esto, luego de la detención en
Estados Unidos de Cienfuegos Zepeda, quien fue acusado de presuntamente haber abusado de su posición pública para ayudar a un grupo delictivo a traficar miles de kilogramos de
cocaína, heroína, metanfetamina y
marihuana a Estados Unidos a cambio de sobornos.
Ahora, dijo, serán las autoridades estadounidenses las que tendrán que investigar y sustentar dichas acusaciones, porque una persona es inocente hasta el momento que un juez lo declara culpable y con base en las pruebas.
Desde el momento que se da a conocer la detención, dijo, se hace necesaria una revisión al interior de esta institución para descartar que más personas se encuentren involucradas.
“No solamente es necesaria la revisión al interior de esta institución, sino también es necesaria una purificación, un cambio de rumbo y lo que sea necesario, pues el Ejército Mexicano ha sido creado como una fuerza capaz de defender el territorio nacional”.
Consideró que actualmente hay una
crisis de credibilidad total que incluye a todos los gobernantes y sus instituciones, por ello el reto es formar valores para tener una nueva sociedad.
“La palabra ha perdido credibilidad y también está en crisis, estamos en un mundo convulso y a nivel social nos hace necesario replantearnos la vida para fundar la siguiente generación en verdaderos valores”.