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La Iglesia Católica advirtió que la regulación de los derechos de las audiencias no debe abrir la puerta a la censura previa por parte de las autoridades mexicanas
"Desde la fe", medio editado por la Oficina de Comunicación de la Arquidiócesis Primada de México, advirtió que la regulación de los derechos de las audiencias no debe abrir la puerta a mecanismos de censura previa ni permitir que una autoridad administrativa determine la “veracidad, legitimidad o aceptabilidad” de las opiniones difundidas por radio y televisión.
Este pronunciamiento aparece en medio de la consulta pública abierta por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) sobre los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, un proyecto que busca establecer mecanismos para que televidentes y radioescuchas puedan ejercer derechos reconocidos en la legislación.
La propuesta oficial plantea que concesionarios de radio y televisión garanticen acceso a información veraz, plural, clara, respetuosa e incluyente, además de registrar y difundir códigos de ética y contar con defensores de las audiencias encargados de atender quejas.
La CRT prevé además intervenir cuando una persona se inconforme con la determinación del defensor o cuando el medio no atienda una recomendación. La consulta, abierta del 27 de julio al 21 de agosto, recibirá comentarios de audiencias, concesionarios, academia y organizaciones civiles antes de que el proyecto sea sometido a aprobación.
En el editorial de "Desde la fe", publicado el 1 de agosto, el medio sostuvo que la libertad de expresión es un derecho fundamental y que ninguna autoridad puede impedir anticipadamente que una persona exprese ideas o difunda información.
El medio religioso planteó que el derecho de réplica debe funcionar como una garantía para la búsqueda de la verdad, pero insistió en que la diversidad de opiniones fortalece la vida democrática y exige de los ciudadanos responsabilidad para informarse, discernir y formar un juicio propio.
Además, consideró necesario regular el desarrollo tecnológico, las plataformas digitales y los algoritmos para que estén “al servicio de la persona humana” y no se conviertan en instrumentos de manipulación o polarización.
Desde la fe concluyó que el debate no debe limitarse a definir hasta dónde puede llegar la regulación estatal, sino que debe incorporar la responsabilidad ética de autoridades, medios, plataformas y ciudadanos para proteger simultáneamente la libertad, la verdad y el bien común en México.