Muere a los 100 años Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal

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Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal, murió a los 100 años, informó su esposa, Andrea Mitchell

Alan Greenspan, el influyente economista que durante casi dos décadas llevó las riendas de la política monetaria de Estados Unidos, y que ha sido considerado como una de las figuras más relevantes de la historia financiera contemporánea, murió este lunes a los 100 años.

Greenspan, apodado el 'Maestro' y sobre quien el periodista Bob Woodward escribió un libro con ese título en español, aunque solo se editó en inglés, nació el 6 de marzo de 1926 en Nueva York, donde se crió y estudió para convertirse en el presidente de la Reserva Federal (Fed) entre 1987 y 2006, durante las presidencias de Ronald Reagan, George H.W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush.

Su esposa, la periodista Andrea Mitchell -corresponsal jefe en Washington y corresponsal jefe de Asuntos Exteriores de la cadena de televisión NBC News- informó del fallecimiento de Greenspan mediante un comunicado que remitió a ese medio, y en el que indicó que el fallecimiento se ha debido a complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson que padecía.

Hijo de un corredor de bolsa, la vida de Greenspan antes de las finanzas estuvo marcada por la música. El neoyorquino estudió clarinete en la prestigiosa Escuela Juilliard, donde se graduó el compositor John Williams, y realizó giras profesionales por Estados Unidos tocando el saxofón y el clarinete en la banda Henry Jerome.

Después de recorrer el país, comenzó la carrera de Ciencias Económicas de la que se licenciaría en 1948. Dos años después completó su maestría en Economía y en 1958 fue nombrado presidente de la compañía consultora Townsend-Greenspan.

Diez años después de iniciar ese cargo, en 1968, se convierte en asesor de la campaña presidencial del candidato republicano Richard Nixon, y tras ocupar diferentes cargos en las administraciones del mismo Nixon, Gerald Ford y Ronald Reagan, fue nominado por este último para suceder a Paul Volcker al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos.

En agosto de 1987 se convierte en presidente del banco central estadounidense y dos meses después de su nombramiento, enfrentó el colapso bursátil conocido como el 'lunes negro' de 1987.

Su intervención, asegurando que la Fed serviría como fuente de liquidez, evitó un colapso y sentó las bases de lo que los inversores llamarían el 'Greenspan Put', una creencia en que el banco central siempre intervendría para rescatar a los mercados ante grande crisis.

Uno de los momentos más relevantes al frente de la Reserva fue la respuesta tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, en la que puso en marcha una serie de recortes agresivos en las tasas de interés, que bajaron hasta el 1 % en 2004.

Durante sus 19 años al frente de la política monetaria de Estados Unidos, su visión sobre la autorregulación del mercado, adquirida por la influencia de Ayn Rand, y el uso de discursos deliberadamente complejos, diseñados para evitar que sus reacciones provocaran movimientos bruscos en los mercados, condujeron al país a una expansión económica impulsada por el crecimiento las tecnologías.

Sin embargo, esa filosofía económica y su oposición a regular los derivados financieros le llevó a defender una desregulación financiera que muchos economistas señalan como el detonante de la burbuja inmobiliaria y la posterior crisis de 2008.

En sus últimos años al frente de la Fed, bajo la administración del segundo de los Bush (2001-2004), Greenspan fue criticado por una supuesta politización de su cargo al apoyar públicamente los recortes de impuestos y los intentos de privatización parcial de la Seguridad Social.

En 2008, dos años después de dejar de ser presidente del banco central, Greenspan admitió ante el Congreso haber cometido un "error" al confiar excesivamente en la capacidad de autorregulación de los mercados.

"Aquellos de nosotros que confiamos en el interés propio de las instituciones crediticias para proteger el patrimonio de los accionistas estamos en un estado de incredulidad", reconoció entonces.

Pese a haber sido señalado como uno de los responsables de la peor crisis desde los años 30, Greenspan se mantuvo como una de las voces más influyentes del entorno económico, como cuando este mismo año denunció los intentos de la administración Trump de socavar la independencia de la Reserva Federal.

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