Alexis Olvera: disciplina, sacrificio y legado

El medallista queretano Alexis Olvera encontró en la enseñanza un nuevo propósito de vida, ahora enfocado en impulsar a las nuevas generaciones de luchadores olímpicos 

Alexis Olvera Magallanes creció entre entrenamientos, competencias y colchones de lucha. Lo que comenzó como parte de su vida cotidiana terminó por convertirse en una trayectoria marcada por la disciplina, el alto rendimiento y la representación de Querétaro y México en distintos escenarios nacionales e internacionales.

Durante años, la lucha olímpica definió gran parte de su vida como atleta. Su trayectoria, marcada por medallas y competencias nacionales e internacionales, lo convirtió en uno de los principales referentes de la lucha olímpica en Querétaro y le valió dos veces el Premio Estatal del Deporte. Aunque el sueño de llegar a Juegos Olímpicos como competidor quedó pendiente, asegura haber encontrado tranquilidad al cerrar esa etapa dando todo de sí mismo dentro del colchón.

Hoy, lejos de retirarse completamente del deporte, Alexis vive una nueva etapa como entrenador, rol que considera incluso más demandante que competir. Actualmente acompaña a decenas de jóvenes atletas, con la convicción de que la lucha olímpica no solo forma campeones, sino también personas.

En entrevista con CódigoQro, Alexis Olvera reflexiona sobre los sacrificios detrás del alto rendimiento, las dificultades del sistema deportivo en México, la presión de mantenerse entre los mejores y el objetivo que hoy guía su carrera: formar atletas capaces de llegar a Juegos Olímpicos y campeonatos mundiales.

Platícanos un poco de tu trayectoria. ¿Cómo llegaste a este deporte?

Básicamente, nací en este deporte. Mi papá y mis tíos lo practicaban y, sin darme cuenta, crecí en él. Para mí siempre ha sido normal estar dentro de este medio. No podría decirte exactamente cuándo fueron mis inicios, porque desde que tengo memoria he estado en un entrenamiento de lucha o en una competencia.

¿Cuál es el primer recuerdo que viene a tu mente en un colchón de lucha?

Es un torneo en San Luis Potosí, más o menos en el año 1999 o 2000, no estoy seguro. Yo iba acompañando a mi papá, que era el entrenador. Él dice que todo el tiempo quería buscar a alguien con quien luchar. Encontré a un niño y le dije: “Ya encontré con quién luchar”. Era un niño más grande y más pesado que yo, pero al final pudimos tener ese primer combate, y ese es el primer recuerdo que tengo.

¿Cuál consideras que es tu momento más memorable como deportista?

Me quedo con mi última participación en el Campeonato Panamericano de 2022. Tengo muy marcado el combate por la medalla de bronce, la cual gané. Sentí que ese combate resumía toda una vida en la lucha. Salí muy concentrado y convencido de que no me iba a ir sin la medalla, así que la disfruté mucho. Fue relativamente breve, pero al levantar las manos y salir victorioso sentí una calma y una satisfacción enormes.

Has ganado en dos ocasiones el Premio Estatal del Deporte. ¿Cómo te hace sentir esto como entrenador?

Lo considero un reconocimiento. Me considero un entrenador muy dedicado y tengo la fortuna de dedicarme a lo que me gusta. Sin embargo, creo que la verdadera recompensa está en el trabajo del día a día.

Como atleta, ¿te quedaste con alguna espinita de no haber logrado algo?

Sí. Deportivamente me faltaron algunas metas. Tenía el sueño y la intención de llegar a unos Juegos Olímpicos. Participé en dos procesos clasificatorios, pero no logré conseguir la plaza y creo que esa fue la meta que no pude cumplir como atleta. También entiendo que es un proceso complicado, no es nada sencillo y, al final de mi carrera, me dije: “Voy a dar lo mejor de mí. Voy a volver a intentarlo”, y eso fue lo que me permitió terminar tranquilo.

Al hablar de este deporte, se liga inmediatamente con Santa Rosa Jáuregui; platícanos de este proyecto que tienen ahí.

Toda mi familia, por parte de mi papá, es originaria de Santa Rosa Jáuregui, y la lucha ya se convirtió en un deporte tradicional allá. Gracias al trabajo de mi papá, Bernardo, y de mi tío Jorge, creo que también parte de mi misión es seguir compartiendo esta tradición. Tengo la convicción de que el deporte puede transformar la vida de las personas.

En los siguientes meses, ¿tienen alguna competencia?

Sí. Tenemos la Olimpiada Nacional en Puebla; después, en julio, el Campeonato Panamericano Sub-20. A finales de ese mismo mes se realizará el Campeonato Mundial Sub-17 y, en agosto, el Campeonato Mundial Sub-20.

Te has dedicado prácticamente toda tu vida a la lucha. ¿En qué momento tomaste la decisión de retirarte como atleta para ser entrenador?

Yo no quería ser entrenador. En ese entonces tenía 21 años y decía: “Tengo toda mi vida en la lucha, ya no quiero saber nada de esto”. Estaba buscando diferentes opciones, pero los caminos de la vida me llevaron a ser entrenador y lo agradezco muchísimo, porque me dio un propósito de vida. La decisión de finalizar mi carrera deportiva llegó porque las metas y los objetivos de vida van cambiando. Tenía que ser realista: para ser un atleta de alto rendimiento tienes que dedicarte al 100 por ciento, y yo ya estaba más involucrado en mi rol de entrenador.

especial_2368

¿Cómo es cambiar el chip de atleta a entrenador?

La verdad es mucho más estresante ser entrenador, porque cuando eres atleta únicamente te preocupas por ti y por tu resultado. Aquí tengo que preocuparme por 37 atletas: si uno ya ganó, si otro perdió. Son muchas emociones en un mismo día, porque te emociona que uno gane, pero también te da tristeza o impotencia que otro pierda. Al final del día tienes que apoyarlos, ser autocrítico con tu trabajo como entrenador y convertirte en una guía para los atletas.

¿Cuáles son las dificultades que te han llevado a replantearte tu papel de entrenador?

El sistema deportivo que tenemos en México. Lamentablemente, no contamos con todas las condiciones necesarias. Ha mejorado, pero creo que esa sigue siendo la mayor dificultad: pensar hacia dónde estamos avanzando. Yo aspiro a lograr una medalla mundial y una clasificación a Juegos Olímpicos, y creo que es posible, pero a veces las dificultades que enfrenta el sistema deportivo nacional te hacen replantearte muchas cosas.

¿Cómo ves el deporte en Querétaro?, porque es una de las disciplinas que más medallas aporta en cada participación.

Pareciera que no, pero la gente ya está acostumbrada a vernos ganar. Es común escuchar: “Lucha ganó 30 medallas”, y nosotros mismos terminamos asumiéndolo como algo cotidiano, como si fuera normal que siempre nos vaya bien. Luego veo publicaciones donde otro deporte logra cinco medallas y hacen una gran celebración, mientras nosotros conseguimos 30 cada año. La gente espera resultados de nuestra parte, y así es como se percibe la lucha en Querétaro. Creo que es algo que nos hemos ganado con trabajo y que seguirá ocurriendo durante algunos años más.

¿Cuál es el sueño de Alexis Olvera?

Como entrenador, llegar a Juegos Olímpicos y formar a un atleta campeón mundial. Otro de mis sueños es ver cómo los atletas logran transformar su vida a través del deporte.

¿Qué hay detrás de los deportistas y entrenadores exitosos?

Hay muchísimas cosas; lamentablemente, muchas veces solo se enfocan en el resultado. No ven todos los pequeños detalles ni todo lo que vivimos día tras día. Realmente nadie sabe lo que la otra persona carga en su mochila, y creo que tenemos que empezar por ser más empáticos. Hay que entender que detrás de cada resultado existe trabajo, esfuerzo personal y también sacrificio de las familias. Los resultados seguirán llegando y esperamos que no se minimice lo que logramos. Seguimos siendo el deporte emblema del estado.

Claves para tomar las mejores decisiones con el dinero