Mentir y escandalizar, solo para ganar clics
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Pregunta retórica: ¿quién es más tonto, quien hace una tontería o quien se la aplaude y la sigue?
Hace apenas una semana me refería a las omisiones que medios y periodistas cometieron en la cobertura de los hechos violentos en varias entidades y apenas estábamos analizando esos hechos cuando alguien que se presenta como periodista dio muestra de lo que no es el periodismo profesional.
El personaje en cuestión publicó un mensaje en Twitter diciendo, sin fuentes ni datos comprobables, que una niña había fallecido en un hospital público de la Ciudad de México por intoxicación, luego de haberse bebido el contenido de una botella de perfume. El autor del tuit escribió que la niña había agonizado durante tres días y que la Fiscalía General de Justicia de la CDMX ya investigaba.
Así, pareciera que el hospital que atendió a la niña no hizo su trabajo.
Este tuit escandaloso, sin fuentes ni datos confirmados, solo encendió el morbo de otros medios de información y a un tuit mal escrito y mentiroso, los medios lo convirtieron en noticia.
Desde medios modestos, pequeños y poco profesionales, hasta medios grandes y de tradición como “Excélsior” o “El Heraldo de México” se la pasaron reproduciendo los mismos párrafos, con algunas variantes, pero todos con el mismo problema: no tenían información verificada.
Esto solo es un claro ejemplo del periodismo mentiroso que una vez más quiere utilizar una tragedia y un escándalo para ganar ‘clics’, abusando, de nuevo, de sus audiencias y mintiendo deliberadamente y con profundo cinismo.