En este artículo
Las libertades de expresión y de prensa en este país están en grave riesgo, las señales están ahí y no debemos voltear hacia otro lado y hacer como que no las vemos.
El 9 de enero, la Defensoría de las Audiencias de canal 14 del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano y de canal 11 del Instituto Politécnico Nacional censuraron la entrevista que la periodista Sabina Berman realizó a Eduardo Verástegui porque, aseguraron en un comunicado: “Existen violaciones a los derechos de las audiencias al promover una noción política contraria a los derechos fundamentales de las mujeres y de otros grupos en situación de vulnerabilidad, lo anterior de conformidad a lo dispuesto en las fracciones VII y VIII del artículo 250 de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión”. ¡Pésimo y preocupante precedente!
Las posturas radicales y conservadoras de Verástegui en relación con el aborto y la comunidad LGBT+ son más que conocidas, y podemos estar abiertamente a favor o incluso repudiarlas, precisamente porque tenemos ese derecho; pero él también lo tiene para expresarlas, siempre y cuando no ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público, como ordena la Constitución.
La presidenta Claudia Sheinbaum, en noviembre del 2025, durante la Convención de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT), sostuvo que su gobierno no reprime, no censura y no limita nunca la libertad de expresión: “Creemos y confiamos en ella (…) la defendemos porque entendemos que sin libertad no hay democracia y sin democracia no hay justicia”.
Incluso expuso: “El público de hoy no quiere escuchar una sola versión de los hechos, el público de hoy quiere entender, contrastar y participar, y eso es algo profundamente positivo para la democracia y la libertad de expresión”; y es que, agregó: “El pueblo de México está despierto, informado y consciente. Cerrarse a una sola opinión o mirada no solo limita el debate, también aleja a las audiencias, porque la gente busca que los medios reflejen lo que realmente somos: una nación diversa, viva, plural y dialogante”.
El año pasado también se pronunció en contra de prohibir los narcocorridos: “No prohibimos un género musical, eso sería absurdo, lo que estamos planteando es que las letras no hagan apología de las drogas, de la violencia, de la violencia contra las mujeres o de ver una mujer como un objeto sexual”, dijo.
¿Entonces qué es lo que está pasando?, ¿por qué la presidenta pretexta ahora el “derecho de las audiencias” para determinar qué información debe recibir la sociedad?: “En la nueva Ley de Telecomunicaciones viene el derecho de las audiencias. Y pedí ahora a Pepe Merino y a la nueva comisionada del órgano (…), que tiene que regularse en México el tema del derecho a las audiencias: ¿Cómo se va a garantizar el derecho de las audiencias en los medios de comunicación para garantizar lo que está en la Constitución, que es el derecho a la información?, y no a la construcción de una supuesta verdad, cuando muchas veces está manipulada”, señaló el 5 de enero.
Días después de la censura por parte de la Defensoría, Sheinbaum insistió: “Se tiene que garantizar el derecho de las audiencias, que ya se cambió la ley para eso, para garantizar el derecho a la información, que es constitucional (…) en unos meses tienen que tener todas las garantías para que cualquier ciudadano o ciudadana, pues pueda decir: ‘no me estás informando adecuadamente’”.
¿Significa esto que la 4T invocará el “derecho de las audiencias” para vetar contenidos que no gusten o la afecten directamente?, ¿en verdad será el pueblo el que definirá cuándo estará siendo informado adecuadamente?, ¿ya no aplicará entonces lo de que “cerrarse a una sola opinión o mirada limita el debate”? O bien, ¿la libertad de expresión solo estará garantizada para personas afines a Morena?
Si a estas señales, agregamos la declaración del líder de los diputados federales del PT, Reginaldo Sandoval, aliado de Morena, sobre la próxima reforma electoral, en la que, admitió, controlan los tres poderes (“Si nosotros estamos ahorita en el poder: tenemos el Poder Ejecutivo, tenemos el Poder Legislativo, ganamos por la vía elección el Poder Judicial, digo, ¿habrá necesidad de una reforma?”), las libertades de expresión y de prensa en este país serán mera retórica.
En su mensaje de año nuevo al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa León XIV, dijo: “Es doloroso ver cómo, especialmente en Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente. Al mismo tiempo, se está desarrollando un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan”.
Incluso fue más allá, al decir que esto trae consecuencias que acaban restringiendo derechos humanos fundamentales, empezando por la libertad de conciencia: “La objeción de conciencia no es rebelión, sino un acto de fidelidad a uno mismo”.
¡Aguas, pues, con las señales que tenemos frente a nuestras narices!