Tu bienestar personal va más allá de evitar sentirte estresado, cansado o enfermo. Supone dejarte llevar por el propósito que te guía en la vida; disfrutar a plenitud de tus actividades diarias; cultivar relaciones satisfactorias con tus seres queridos, amistades y colegas; mantener en equilibrio tu pensamiento, cuerpo y emociones, así como sentirte parte de un entorno social pleno y dinámico. No obstante, el bienestar es una virtud tan efímera y delicada que es menester renovarla día a día por medio de nuestros hábitos y rutinas.
La Dra. Margaret Swarbrick, de la Universidad Rutgers, identificó ocho dimensiones del bienestar, a través de las cuales se manifiesta nuestra aspiración a vivir de una mejor manera:
BIENESTAR FÍSICO. Se enfoca en un estilo de vida basado en hábitos saludables: mantenernos en forma, dormir el número de horas adecuadas y una alimentación sana, así como mantenernos alejados de todo aquello que pudiera poner en riesgo nuestra salud (excesivo consumo de alcohol, adicción al tabaco, vida sedentaria). Preguntémonos: ¿practico con regularidad actividades al aire libre?, ¿consumo suficientes frutas y verduras?, ¿duermo de siete a nueve horas diarias?
BIENESTAR SOCIAL. Consiste en mantener un saludable contacto con grupos a los que pertenecemos y mostrar apertura hacia aquellos que nos hagan sentir mejor. Preguntémonos: ¿convivo con personas afines a mi manera de ver el mundo?, ¿ayudo a quienes lo necesitan si me resulta posible?, ¿estoy dispuesto a hacerme de nuevas amistades?
BIENESTAR EMOCIONAL. Significa vivir la vida con optimismo, mostrar empatía hacia otros, una autoestima elevada y practicar la autocompasión. Preguntémonos: ¿expreso mis sentimientos y emociones de manera oportuna y positiva?, ¿me siento satisfecho con la persona que soy?
BIENESTAR INTELECTUAL. Nos motiva a participar en actividades mentalmente estimulantes, apoyados en la toma responsable de decisiones, el pensamiento crítico y la disposición a explorar otras maneras de ver la realidad. Preguntémonos: más allá de las redes sociales, ¿estoy al día de lo que pasa en el mundo?, ¿cuándo fue la última vez que me senté a leer un buen libro?
BIENESTAR OCUPACIONAL. Nos impulsa a involucrarnos en actividades laborales susceptibles de fortalecer y enriquecer nuestros valores y objetivos de vida. Preguntémonos: ¿me considero una persona productiva?, ¿mi vida laboral y personal se encuentran en armonía?
BIENESTAR AMBIENTAL. Consiste en adoptar un estilo de vida basado en la sustentabilidad y la armonía con la naturaleza. Supone conservar las áreas verdes y tomar responsabilidad por la calidad del aire y el agua en nuestro entorno inmediato. Preguntémonos: ¿reciclo adecuadamente los materiales que utilizo en mi acontecer diario?, ¿mi consumo de agua y electricidad resulta razonable?
BIENESTAR ESPIRITUAL. Se fundamenta en la convicción de que existen seres y energías sutiles en los planos superiores. Significa también participar en actividades acordes a nuestras creencias y valores supremos. Se manifiesta en aquellos que se encuentran en sintonía con el universo y que muestran compasión por los desposeídos. Preguntémonos: ¿cuál es mi propósito de vida?, ¿de qué maneras expreso mi gratitud hacia mis semejantes?
BIENESTAR FINANCIERO. Surge a partir de nuestra relación con el dinero y la habilidad para administrar de manera sensible los insumos y recursos a nuestra disposición. Preguntémonos: ¿llevo un presupuesto de gastos?, ¿utilizo mis tarjetas de crédito en forma responsable?, ¿practico el hábito del ahorro?
Referencias bibliográficas: Bhatti, K., Roulet, T. (2025). “Wellbeing intelligence: building mental health at work”. Londres: Profile Books. / Margaret Swarbrick (2017), “Wellness inventory”.