Vanessa Chávez: disciplina y resiliencia detrás del sable

La esgrimista queretana Vanessa Chávez ha llevado el nombre del estado a escenarios nacionales e internacionales y ahora trabaja para alcanzar su sueño en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028

Friné Vanessa Chávez tiene 18 años y detrás de su trayectoria en la esgrima hay una historia que comenzó de manera inesperada: una escena de “Juego de gemelas” despertó, cuando era niña, su interés por este deporte. Diez años después, aquella curiosidad se convirtió en una carrera de alto rendimiento que la ha llevado a competir por México en escenarios internacionales.

Forjada en Querétaro, donde comenzó su preparación, la especialista en sable representa al estado en competencias nacionales e internacionales y ya sabe lo que significa subir a un podio defendiendo los colores de México. Su participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe marcó uno de sus primeros grandes retos, mientras que su experiencia en competencias panamericanas le permitió vivir momentos que difícilmente olvidará.

Entre jornadas que combinan entrenamientos, escuela, gimnasio y competencias, Vanessa reconoce que llegar a la élite también implica renuncias personales. Aun así, mantiene claro su objetivo: cerrar con fuerza su etapa juvenil, dar el salto a la categoría senior y comenzar el camino hacia la clasificación a los Juegos Olímpicos. Para ella, la exigencia es alta, pero también lo es la certeza de que quiere llegar hasta el final.

¿Hace cuánto tiempo comenzaste a practicar esgrima y de dónde nace tu interés?

Estaba por cumplir ocho años y fue por la película “Juego de gemelas”. Hay una escena en la que ambas hacen esgrima y me encantó. Decidí entrar, buscamos un lugar, lo encontramos y así comencé.

¿Cómo describirías este deporte?

Es de muchísima agilidad y precisión; requiere pensar muy rápido.

Platícanos de tu participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Fueron mis primeros Centroamericanos. Iba muy nerviosa, pero me fue bien: quedé entre las ocho mejores en la modalidad individual. En el asalto que perdí, considero que lo di todo. Entré con un poco de miedo e inicié abajo en el marcador, pero después remonté muchísimos toques. Aunque al final no me alcanzó, dejé todo en la pista.

En la competencia por equipos se requiere mayor adaptación, porque trabajas con tres personas diferentes, pero considero que nos fue súper bien, ya que hicimos un buen trabajo juntas. Cuando a lo mejor una no puede, la otra la salva. Creo que nunca perdemos la actitud, que es algo que como país nos representa mucho.

¿Cómo se trabaja con las otras integrantes del equipo mexicano de sable?

Entrenamos juntas hasta la competencia. Teníamos planeado hacer una concentración, pero una semana antes estuvimos en el Mundial, entonces no nos fue posible. Aunque en el Mundial pude entrenar junto a Natalia (Botello), mientras que con Diana González entrené seis días antes de la competencia.

¿Cómo se plantean las estrategias en equipo al representar a México?

Pueden definirse por país o por competidora. Normalmente, quien cierra los asaltos es la atleta más experimentada o la de carácter más frío. Las demás tienen un rol muy específico: una puede ser la encargada de remontar y otra de mantener la ventaja.

¿Cómo vas en tu proceso hacia los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos?

El ciclo olímpico empieza en abril de 2027, pero tenemos planeado empezar con juvenil; aún me queda un año en esta categoría. Quiero cerrar fuerte mi temporada juvenil, que es hasta abril, y de ahí empezar ya con la temporada senior e intentar buscar la clasificación a los Juegos Olímpicos.

En cuanto a los Panamericanos, como país ya estamos clasificados; solo nos falta otro clasificatorio para definir quién acudirá individualmente.

¿Cuál es tu sueño?

Clasificar a los Juegos Olímpicos.

¿Cómo manejas la presión en un deporte de tanta precisión?

Es algo que todavía me cuesta. En los Centroamericanos se me dificultó un poco más porque nunca había competido con tanta porra, pero me fui adaptando. Aún me falta mucho por aprender. Tengo 18 años, pero creo que manejo bien la presión.

Intento respirar mucho, calmarme y saber que la presión me la estoy poniendo yo solita. No es necesario estar presionada. Nadie me está obligando a ganar ni a nada; es algo que estoy haciendo porque quiero, entonces intento disfrutarlo.

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¿Qué hay detrás de un deportista ganador?

Es una constante de sacrificar cosas, obviamente por gusto, pero sí sacrificas salidas con amigos, calificaciones en la escuela, exámenes y fechas importantes como cumpleaños. Compito en una semana y es el cumpleaños de mi hermana y no estaré. He competido en el cumpleaños de mi mamá y en el mío.

Sacrifico, obviamente, mi cuerpo, porque estoy dispuesta a lesionarme. Estoy dispuesta a comer diferente; a lo mejor, no comer todos los días mis papitas. Sacrifico muchas cosas: levantarme muy temprano para venir a entrenar, de aquí irme a la escuela, luego ir al gimnasio, regresar a entrenar y dormir cinco horas. De grande, a lo mejor ocuparé silla de ruedas, pero es un sacrificio que haré con gusto.

¿Qué es lo que más se trabaja en la esgrima?

Lo principal es la mente. También agilidad, coordinación, precisión, fuerza, muchas cosas, porque es un deporte en el que debes ser fuerte, pero también te pide ser muy ágil y muy explosivo; al mismo tiempo, debes poder frenarte en seco. Es un deporte muy completo y siento que lo único que no trabajo es mi otra mano, la que no está armada.

¿Cómo sobrellevas los resultados adversos?

Creo que todo el mundo lo sobrelleva de manera diferente. Soy una persona muy resiliente. No te puedes quedar estancada, porque nada te sirve estarlo; es mejor tomar las cosas y usarlas a favor.

¿Qué es lo que más te gusta de este deporte?

Fuera de ganar, los amigos que se hacen en este deporte. Creo que son para toda la vida, porque es gente que compite, entiende lo que tú pasas y conoce los momentos difíciles de la vida.

Entonces, cuando tú tengas un momento difícil, van a estar para ti porque saben que son cosas que pasan.

¿Cómo te describirías?

Como atleta me defino como una persona muy humana. A veces me da flojera entrenar; sé que hay atletas que están todos los días dándole, tienen una máquina en la cabeza, pero yo esa parte como que no la tengo. Soy muy humana; a veces no quiero entrenar.
Creo que soy muy humana como atleta, pero definitivamente soy muy resiliente.

¿Qué se siente escuchar el Himno Nacional desde lo más alto del podio?

La primera vez que lo escuché fue en el Panamericano en Paraguay, en 2025, y se me salieron las lágrimas. Hasta me dio un poquito de pena, pero me sentí muy bonito representando a mi país.

En retrospectiva, ¿qué le dirías a esa niña que comenzó en este deporte por una película?

Me diría que sí estoy segura de lo que voy a hacer, porque la exigencia es muy alta. En estos 10 años me siento feliz, pero insatisfecha porque no he cumplido mi meta final. Sé que lo voy a lograr.

Santiago Nieto, coordinador de la Defensa de la Transformación en Querétaro