El medio siglo de “O Fenômeno”

El delantero legendario, que transformó el futbol moderno con su capacidad de superación frente a graves lesiones, cumple 50 años disfrutando de su faceta empresarial y de su matrimonio con Celina Locks.

La trayectoria de Ronaldo Luís Nazário de Lima siempre ha estado rodeada de matices singulares, comenzando por el misterio de su propia fecha de nacimiento. Aunque el mundo del futbol celebra su 50 cumpleaños el 18 de septiembre de 2026, los documentos oficiales del exdelantero señalan que nació el 22 de septiembre.

Esta diferencia de fechas tiene una explicación ligada a la humilde realidad de su infancia. El pequeño Ronaldo nació en Itaguaí, a las afueras de Río de Janeiro, el 18 de septiembre de 1976. Sin embargo, sus padres se vieron obligados a esperar cuatro días antes de poder acudir al registro, el tiempo que les llevó reunir el dinero necesario para pagar el trámite.

En palabras del propio Ronaldo: “El médico me atendió gratis porque mis padres no podían pagar el parto. Al final, mi padre recogió tres kilos de camarones en la playa y se los dio como agradecimiento. También me pusieron el nombre de ese doctor”, según recoge la web de la FIFA.

Los primeros destellos de un goleador implacable

La irrupción de Ronaldo en el futbol profesional fue un fenómeno inédito. Tras dar sus primeros pasos en las categorías inferiores del São Cristóvão, debutó con el primer equipo del Cruzeiro en 1993, cuando apenas contaba con 16 años. Allí, en el club de Belo Horizonte, dejó una carta de presentación indiscutible: 44 goles en 47 partidos oficiales.

Semejante efectividad de cara a la portería le abrió las puertas de la selección brasileña para el Mundial de Estados Unidos 1994. Con solo 17 años, se proclamó campeón del mundo, aunque tuvo que vivir todo el torneo desde el banquillo sin disputar ningún minuto.

Por eso, inspirado por la trayectoria de Romario, decidió dar el salto al futbol europeo y fichó por el PSV Eindhoven, en una operación cercana a los 6 millones de euros. En los Países Bajos mantuvo intacto su idilio con el gol, sumando 54 goles en 57 partidos a lo largo de dos temporadas.

El verano de 1996 supuso un antes y un después en el futbol internacional. Barcelona realizó un desembolso récord de 15 millones de euros para incorporarlo a sus filas. Aquella única campaña 1996-1997 en el Camp Nou quedó grabada en la memoria colectiva de los aficionados como una de las etapas de mayor brillantez individual en el deporte rey.

Bajo la dirección técnica de Bobby Robson, ‘R9’ anotó 47 goles en 49 encuentros, liderando al conjunto azulgrana en la conquista de la Recopa de Europa, la Copa del Rey y la Supercopa de España.

especial_2449

Luces, sombras y la redención de 2002

Tras unas complejas negociaciones para ampliar su vinculación con el Barcelona, el Inter de Milán decidió actuar en el verano de 1997 pagando los 28 millones de euros de su cláusula de rescisión. 

De este modo, Ronaldo igualó un hito de Diego Armando Maradona al convertirse en el único jugador capaz de batir en dos ocasiones el récord del traspaso más costoso del planeta.

Su primera campaña en el Calcio resultó espectacular: se adjudicó el Balón de Oro de 1997 (siendo el galardonado más joven con 21 años) y conquistó la Copa de la UEFA en la final de París ante la Lazio. Fue precisamente en tierras italianas donde los periodistas acuñaron el sobrenombre que marcaría su carrera: “O Fenômeno”.

Sin embargo, el infortunio físico no tardó en aparecer. El 21 de noviembre de 1999 sufrió una rotura parcial del tendón rotuliano derecho en un partido frente al Lecce. Después de someterse a medio año de rehabilitación, reapareció el 12 de abril de 2000 en la final de la Copa de Italia contra la Lazio.

Desgraciadamente, llevaba solo siete minutos en el terreno de juego cuando, al intentar un regate, su rodilla derecha cedió. La imagen de la rotura total del tendón rotuliano dio la vuelta al mundo y muchos especialistas médicos dudaron de que pudiera volver a competir al máximo nivel.

Pero la respuesta de Ronaldo fue una de las mayores historias de superación del deporte. Tras casi dos años apartado de los terrenos de juego, lideró a Brasil en el Mundial de Corea y Japón 2002 para conquistar el pentacampeonato. 

Contra todo pronóstico, se coronó además como el máximo goleador de la cita con ocho tantos, anotando los dos goles de la final frente a la Alemania de Oliver Kahn. Aquel verano triunfal facilitó su traspaso al Real Madrid de Florentino Pérez por 45 millones de euros.

Y así fue como pasó a formar parte de la célebre plantilla de “Los Galácticos” junto a Zinedine Zidane, Luís Figo y David Beckham. En sus cinco temporadas en Chamartín registró 104 goles en 177 partidos, ganó dos Ligas y recibió su segundo Balón de Oro en 2002.

El adiós a los campos y su nueva faceta directiva

Tras abandonar la disciplina blanca, Ronaldo defendió los colores del AC Milan (2007-2008) antes de poner el broche final a su carrera en el Corinthians brasileño (2009-2011). Previamente, en el Mundial de Alemania 2006, se había situado temporalmente al frente de la clasificación de los máximos goleadores históricos de la Copa del Mundo con 15 tantos.

La despedida definitiva de los terrenos de juego se produjo el 14 de febrero de 2011. Con 34 años, el atacante anunció su retiro entre lágrimas. En aquella emotiva comparecencia, reveló el origen de las fluctuaciones de peso que durante largo tiempo habían sido objeto de burlas por parte del público y los medios de comunicación:

“Hace cuatro años en Milán descubrí que padecía un problema llamado hipotiroidismo, un trastorno que desacelera el metabolismo. Para controlarlo tenía que tomar unos medicamentos que en el futbol están considerados dopaje. Muchos deberían sentirse culpables por los comentarios sobre mi peso”, señaló.

Hoy, al alcanzar su medio siglo de vida, Ronaldo Nazário de Lima contempla una andadura que comenzó esquivando la escasez durante su infancia, continuó desafiando a los mejores sistemas defensivos del planeta y culminó superando contratiempos físicos de extrema gravedad que habrían apartado definitivamente a casi cualquier otro atleta de la élite deportiva. Pero a él, a “O Fenômeno”, no. Porque R9 siempre será leyenda.

Traduciendo la jerga digital de nuestros hijos

AE