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En las Islas Canarias, el papa León XIV aprovechó su primer viaje oficial a España para alertar sobre el drama que sufren miles de migrantes que cruzan el mar Adriático rumbo a Europa
El papa León XIV hizo este jueves una visita histórica a la isla española de Gran Canaria (Atlántico), cumpliendo con la promesa de su antecesor, Francisco, para denunciar el drama de los miles de migrantes muertos en la ruta atlántica cuando intentan llegar a las islas Canarias.
Tras arribar al archipiélago español desde la ciudad de Barcelona, en el noreste de la península ibérica, el pontífice se dedicó a escuchar las vivencias de migrantes que sufrieron la situación en primera persona, para después alertar a Europa sobre sus responsabilidades en materia de migración y sostener que "no se puede hablar de dignidad y dejar que los mares sean cementerios".
Tampoco olvidó aludir al deber de la Iglesia, que, según él, "no puede permanecer muda ante quienes son abandonados" en el mar.
Al final de la jornada y tras varios baños de masas, León XIV ofició una misa ante 30 mil fieles en el estadio de Gran Canaria.
Una visita histórica
Nunca antes un papa había estado en las Canarias y tanto la Conferencia Episcopal Española como el Vaticano destacaron que el acto, en el puerto de la localidad de Arguineguín, uno de los puertos de España donde hay más llegadas de migrantes, fue uno de los momentos centrales de su viaje a España.
Robert Francis Prevost acudió a esa isla para cumplir la promesa que el papa Francisco hizo al archipiélago canario, conmovido por las miles de vidas que se cobran las travesías en embarcaciones precarias y por la respuesta de las islas a un desafío humanitario "enorme".
Hace 13 años, el ya fallecido papa argentino acudió a la isla italiana de Lampedusa para denunciar el drama de la migración y arrojó al mar una corona de flores por los fallecidos en el Mediterráneo.
El papa León XIV siguió ese gesto en el muelle de Arguineguín por los muertos de la ruta Atlántica y tras un duro discurso sobre las responsabilidades de Europa en el drama migratorio, arrojó al mar una corona de flores que le habían entregado dos jóvenes migrantes.
Las responsabilidades de Europa
"No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido", reprochó León XIV a toda la comunidad internacional.
"Cada barca que llega no trae sólo migrantes, trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?", subrayó.
Por eso, el pontífice afeó que Europa "no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas".
Un total de 2 mil 760 personas han muerto en la llamada Ruta Canaria desde 2014, cuando Naciones Unidas comenzó a llevar la cuenta.