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Sello FIDE, refrigerante y mantenimiento son factores esenciales para garantizar eficiencia energética en equipos de climatización
Cada 27 de junio se conmemora el Día Mundial de la Refrigeración, una fecha que reconoce la relevancia de una industria que abarca mucho más que la conservación de alimentos: también incluye sistemas de climatización como el aire acondicionado, fundamentales para la vida moderna, la salud, la productividad y el desarrollo económico global.
La celebración cuenta con el respaldo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), debido al impacto de la refrigeración y la climatización en sectores estratégicos. Estos sistemas funcionan mediante procesos termodinámicos que permiten extraer energía térmica de distintos espacios o materiales, utilizando fluidos refrigerantes para reducir temperaturas y mantener condiciones controladas.
Dentro de este universo tecnológico, el aire acondicionado se ha convertido en uno de los dispositivos más extendidos a nivel mundial. Su uso es clave en hogares, oficinas, hospitales, centros comerciales, industrias y espacios públicos, donde contribuye no solo al confort térmico, sino también al rendimiento laboral, la conservación de equipos y la protección de la salud en condiciones de calor extremo.
En el sector salud, por ejemplo, los sistemas de climatización ayudan a mantener ambientes controlados que son necesarios para la operación de hospitales, quirófanos y laboratorios. En la industria, permiten evitar el sobrecalentamiento de maquinaria y optimizar procesos productivos. En la vida cotidiana, el aire acondicionado se ha vuelto un elemento cada vez más presente, especialmente ante el incremento de temperaturas en distintas regiones del mundo.
De manera paralela, la refrigeración sigue siendo esencial para la conservación de alimentos, medicamentos y vacunas, así como para procesos científicos como la criogénesis y el licuado de gases, lo que demuestra la amplitud de aplicaciones de esta tecnología.
Sin embargo, este desarrollo también plantea retos ambientales relevantes. Aunque el Protocolo de Montreal, firmado en 1987, logró reducir el uso de sustancias dañinas para la capa de ozono, la transición hacia nuevos refrigerantes ha abierto un nuevo desafío: los hidrofluorocarbonos (HFC), que, si bien no afectan el ozono, sí tienen un alto potencial de calentamiento global.
El aumento del uso de aire acondicionado es uno de los factores que más contribuyen a esta tendencia, especialmente en contextos de olas de calor más frecuentes e intensas. Esto ha generado una paradoja global: a mayor necesidad de enfriamiento, mayor presión sobre el consumo energético y las emisiones de gases de efecto invernadero.
En respuesta, la comunidad internacional ha impulsado acuerdos como la Enmienda de Kigali, derivada del Protocolo de Montreal, que establece la reducción progresiva de los HFC, particularmente en países en desarrollo como México, donde su aplicación comenzó a partir de 2024.
En el caso mexicano, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) presentó en 2022 el Plan de Acción en Enfriamiento (PAE), que busca promover el uso de refrigerantes con menor impacto climático y fomentar la eficiencia energética en sistemas de refrigeración y aire acondicionado.
Este plan plantea que la adopción de tecnologías más eficientes no solo ayudará a reducir emisiones contaminantes, sino también a disminuir el consumo de electricidad, lo que representa beneficios ambientales y económicos a largo plazo.
El reto, no obstante, es considerable: millones de equipos en operación, crecimiento constante de la demanda de climatización y la necesidad de equilibrar confort, desarrollo económico y sostenibilidad ambiental.
En este Día Mundial de la Refrigeración, el aire acondicionado deja de ser solo un símbolo de confort para convertirse en parte central del debate sobre el futuro climático del planeta: una tecnología indispensable que, al mismo tiempo, exige innovación y responsabilidad ambiental.
Guía rápida: cómo saber si tu aire acondicionado cumple la norma y ahorra energía
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Revisión clave |
Qué debes verificar |
¿Por qué importa? |
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Sello FIDE o NOM |
Que tenga etiqueta NOM-023 o NOM-026 o sello FIDE |
Garantiza eficiencia energética y cumplimiento de normas |
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Tipo de gas refrigerante |
Revisar placa del equipo (unidad exterior) |
R-22 y R-410A son antiguos y contaminan más; R-32 o R-290 son más eficientes |
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Indicador SEER |
Valor de eficiencia estacional del equipo |
Equipos eficientes van de SEER 16 a más de 22 |
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Tecnología Inverter |
Confirmar si el compresor es Inverter |
Reduce consumo al evitar encendidos y apagados constantes |
Consejos para ahorrar energía
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Acción |
Recomendación |
Impacto en consumo |
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Temperatura ideal |
Ajustar a 24 °C |
Cada grado menos aumenta consumo entre 5% y 8% |
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Limpieza de filtros |
Limpiar cada mes |
Mejora flujo de aire y evita sobreesfuerzo del motor |
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Aislamiento del espacio |
Mantener puertas y ventanas cerradas |
Evita pérdida de aire frío |
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Uso de ventilador |
Usarlo junto al A/C |
Distribuye el aire y permite subir temperatura sin perder confort |