“Futuro desierto”, una vista a lo que viene

En la serie "Futuro desierto", el actor Antonio Becerril se sumerge en el mundo de los androides para dar vida a Mateo. Foto: Especial

En la serie "Futuro desierto", el actor Antonio Becerril se sumerge en el mundo de los androides para dar vida a Mateo, una Inteligencia Artificial creada para asistir y proteger a los humanos

Con una historia que aborda el impacto de la Inteligencia Artificial, el duelo y los límites de la humanidad en un futuro cercano, la serie mexicana de ciencia ficción y thriller psicológico “Futuro desierto” llegó a Netflix el viernes pasado para conquistar a los espectadores amantes del género.

Para el actor oaxaqueño Antonio Becerril, quien interpreta a un androide, esta serie es un proyecto que retrata ciertos dilemas éticos que están atravesando nuestra actualidad, con temas vigentes como la convivencia de la tecnología con la vida cotidiana, además de que es una producción de ciencia ficción, un género que no es muy usual en las producciones mexicanas.

“El proyecto trata de androides que llegan a convivir con los seres humanos; es un poco el universo de ‘Black Mirror’ o proyectos como ‘Yo robot’, en donde se habla de la convivencia de estos androides con las personas. El personaje que a mí me tocó es un androide que se llama Mateo, es un robot diseñado para labores de riesgo y de trabajo extremo; entonces él es atravesado por una encrucijada que lo lleva a tener un nuevo despertar, así que desde la propuesta a mi me entusiasmó mucho el proceso y el proyecto porque es poco usual y es de las propuestas que uno busca como actor”, explicó en una entrevista con “Códigoqro.

Así mismo, aseguró que el mayor reto al que se enfrentó fue despojarse de sus emociones para poder actuar como un robot.

“Como actor, uno lo que hace es evocar emociones, entonces este proyecto ya indica una paradoja porque las máquinas están despojadas de emociones, o no lo sabemos, porque al mismo tiempo los robots simulan emociones humanas; entonces tenía varios retos: primero tenía que trabajar el despojarme de las emociones y luego actuar que el robot actúa o copia emociones, y después al personaje le ocurre algo que lo hace más libre y comienza a tomar su propia conciencia. Todo este camino fue riquísimo; yo estoy muy emocionado al participar en este proyecto porque aparte de que es una producción con proyección internacional, el reto actoral era muy interesante”.

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