Invierno, una estación para disfrutar

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Cada año, la llegada de la estación fría afecta el ánimo de millones de personas en todo el mundo y, aunque no podemos cambiar los cielos grises, el clima lluvioso ni las temperaturas gélidas, podemos transformar nuestra manera de vivirlos, explica una psicóloga

Cada año, cuando llegan los fríos y oscuros meses de invierno, a finales de junio en el hemisferio sur y a finales de diciembre en el norte del planeta, muchas personas se sienten deprimidas, más cansadas, de peor humor y más retraídas.

Aunque no podemos cambiar los cielos grises, el clima lluvioso, las temperaturas gélidas ni la menor cantidad de horas diarias de sol, sí que podemos transformar nuestra manera de vivir esos 90 días del año e incluso llegar a disfrutarlos, señala Kari Leibowitz, doctora en Psicología por la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. 

Leibowitz llegó a esta conclusión tras pasar un año en la universidad más septentrional del mundo, en una pequeña ciudad noruega donde la población encara las noches polares con alegría.

En 2014, Kari realizó investigaciones y vivió como becaria por un año en Fulbright, en Tromsø, Noruega, un lugar situado tan al norte del Círculo Polar Ártico que el sol no sale de noviembre a enero, con temperaturas diarias máximas de alrededor de -1 °C y mínimas de alrededor de -5 °C.

Al observar cómo la actitud, rituales y rutinas de los habitantes de Tromsø le permiten a su gente disfrutar de esta gélida temporada, Leibowitz se preguntó: ¿qué les permite a algunas personas ver el invierno como algo maravilloso, cuando tantas personas en todo el mundo ven la estación como algo que temer? ¿Y qué puede enseñarnos su mentalidad sobre cómo encontrar alegría y consuelo incluso en tiempos fríos oscuros o difíciles?

Adáptate en vez de soportar

Esta mentalidad se halla en sintonía con lo que la escritora británica Katherine May describe en sus memorias, “Wintering” (“Invernando”).

Esta psicóloga ofrece en su libro “Cómo invernar” una serie de estrategias para abrazar los días fríos y oscuros, descubrir que el invierno es una estación para disfrutar y no para soportar, y vivir esos tres meses con alegría y plenitud, en vez de sufrirlos o temerlos, como los “ejercicios de invierno” que propone a continuación.

Dedica una semana a aclimatarte

Kari Leibowitz recomienda escoger una semana para “decir que ‘no’ a las peticiones externas” y “llenar nuestra agenda de huecos en blanco” cuando las noches empiezan a alargarse. “Durante esos siete días, vete a dormir más temprano o arréglalo todo para poder levantarte más tarde por la mañana. Date permiso para hacer menos cosas y completar la transición a la estación fría del año. Ese lapso de adaptación mejorará tu respuesta al cansancio típico del invierno”, señala.

Declara el “día de la siesta”

“Un día a la semana, quédate en pijama y lleva una montaña de mantas y almohadas a la sala de estar. Si tienes niños en casa, organiza una fiesta de pijamas durante el día y, por la noche, mira una película en familia hasta que llegue el sueño. El ‘día de la siesta’, date permiso para permanecer en posición horizontal tanto tiempo como sea posible”, aconseja esta psicóloga.

Prueba las aficiones más pausadas

“Este invierno elige un entretenimiento lento, que puedas practicar en casa, y aprovecha las largas noches y el deseo de quedarte en la madriguera para disfrutar de tu nuevo pasatiempo. Dedícate a las actividades que ya te gustan (pastelería, bricolaje, tocar música, hacer puzles) o escoge una nueva que querías probar desde hace tiempo (hacer acuarelas, coser, hacer pan)”, puntualiza.

Presta atención al momento presente.

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Fíjate en la naturaleza invernal

Esta psicóloga aconseja que intentemos ser más conscientes del mundo natural que vemos en nuestra vida cotidiana y analicemos cómo nos hace sentir.

“En el trayecto al trabajo, dentro de casa o dando un paseo en la calle, fíjate en los lugares donde la naturaleza está presente, en las características que adquiere en invierno y en las emociones que te inspira”, sugiere.

Despierta tus sentidos

Leibowitz recomienda prestar atención a las vistas, los olores y los sonidos invernales. “¿En qué se diferencia o se parece la luz del invierno a la de otras épocas del año?, ¿a qué huele el aire?, ¿qué sonidos y sensaciones producen la nieve, la lluvia, la niebla, el granizo en la calle?, ¿cómo cambia los colores de la tierra o del cielo?, ¿las señales que te envían tus sentidos en invierno son diferentes en comparación con las que tienes en otras estaciones?”, reflexiona.

Crea un ambiente cálido en casa

“Apaga las luces grandes en tu hogar. Crea tu propio ambiente encendiendo lámparas pequeñas, bombillas tintineantes y velas”, sugiere la especialista estadounidense. “Cada noche, dedica un momento a apagar las luces grandes y los focos del techo y encender una iluminación más atenuada. ¿Cómo influye en tus sentimientos el cambio en las luces de casa? ¿Cómo influye en tu sueño?”, señala. Abrígate bien y sal a la calle Leibowitz nos invita a descubrir qué ocurre si nos vestimos con la ropa adecuada y salimos a la calle un día de mal tiempo invernal, incluso cuando llueve o nieva, siempre que las condiciones de seguridad lo permitan.

“Ponte unas capas extra de ropa, un abrigo impermeable y un buen calzado, y averigua si al final tienes tanto calor que necesitas quitarte una capa o desabrocharte el abrigo. ¿Cómo te sientes cuando sales al aire libre y llevas la ropa adecuada? ¿Tus sensaciones son distintas de cuando haces excursiones con un tiempo más normal?”, señala.

Expectativas frente a la realidad

“Oblígate a estar en la calle 15 minutos más al día, beber una taza de café en el porche de tu casa, salir a pasear o dar una vuelta en bici. Antes de salir, piensa en las expectativas que te has creado sobre cómo vas a sentirte fuera. Mientras estás en la calle y después de la experiencia, comprueba si las expectativas encajan con tus sensaciones reales”, concluye Leibowitz. 

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