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Durante las festividades navideñas aumenta nuestra actividad en línea y los ciberdelincuentes aprovechan esa época del año para rastrear nuestra huella digital y utilizar esa información personal para dirigir sus ataques y perpetrar sus delitos con mayor eficacia
Durante las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes, aumenta significativamente la actividad en línea de los usuarios y consumidores, debido a las compras de regalos, el mayor tiempo libre disponible, la comunicación con familiares y amigos, las actividades recreativas virtuales y las búsquedas en Internet.
Los ciberdelincuentes lo saben y aprovechan esa época del año para rastrear la información que vamos dejando al interactuar en plataformas, canales y webs para utilizarla con fines delictivos.
Cada vez que nos conectamos a Internet, visitamos un sitio web, usamos una aplicación, compramos en línea, publicamos en redes sociales, efectuamos una búsqueda o clicamos en un enlace, dejamos una huella digital, que debemos conocer y proteger adecuadamente, recomiendan especialistas en ciberseguridad.
“Nuestra huella o rastro digital, consiste en todas las actividades, interacciones y comunicaciones que efectuamos en el mundo digital y que pueden ser rastreadas”, explica Filip Truță, analista de seguridad de la información en la firma de ciberseguridad Bitdefender.
‘Migas de pan digitales’ que revelan mucho sobre nosotros
El especialista de Bitdefender compara el rastro digital que vamos dejando en la Red, con las migas de pan que tiraban los niños Hansel y Gretel para marcar su camino y no perderse en el bosque, en un famoso cuento de hadas de los hermanos Grimm.
Aunque en el mundo digital, las miguitas que dejan caer los usuarios a su paso por Internet, no los ayudan a ellos mismos, sino que pueden servir de guía para otras personas interesadas en utilizar sus datos personales con fines no autorizados o fraudulentos.
Truță enfatiza que: “debemos proteger debidamente nuestra huella digital porque revela mucho sobre nosotros y nuestros comportamientos”.
En el mejor de los casos, nuestros datos personales podrían usarse para enviarnos publicidad dirigida y personalizada, pero también podrían ser vendidos a terceros o incluso ser utilizados maliciosamente por ciberdelincuentes mediante ‘phishing’ (al interactuar con el usuario haciéndose pasar por entidades legítimas) y robo de identidad (al hacerse pasar por el usuario para acceder a ciertos recursos como si fueran esa persona).

Huella digital activa o pasiva, pero siempre indiscreta
La huella digital se construye a partir de nuestras actividades en línea: publicaciones e interacciones en redes sociales; búsquedas, historial de navegación, consultas y visitas a sitios web; compras y visualizaciones de productos y servicios; mensajes y archivos enviados por correo electrónico o utilizados en la Nube; uso de aplicaciones y dispositivos; perfiles, cuentas o suscripciones.
Una parte de la huella digital es ‘activa’ (información que compartimos deliberadamente, como publicaciones o comentarios), mientras que otra es ‘pasiva’ (datos recopilados sin nuestra intervención directa, como direcciones IP, cookies o información sobre ubicación geográfica), según Truță.
Señala que las redes sociales pueden recopilar y analizar todo, desde publicaciones públicas hasta mensajes privados, incluso fuera de dichas plataformas mediante herramientas integradas (como los botones de "Me gusta" y "Compartir" en sitios web de terceros), mientras que los motores de búsqueda y sitios web registran nuestras búsquedas y visitas, y las ‘cookies’ rastrean nuestro comportamiento en diferentes sitios.
Añade que “las aplicaciones (apps) suelen recopilar más de lo necesario (ubicación, contactos, información del dispositivo) y compartirlo con anunciantes o intermediarios de datos”.
Tal es el interés en obtener, analizar y aprovechar las miguitas digitales que dejamos caer a cada instante en la Red, que -según revela Truță- existen los llamados ‘corredores de datos’, que compilan y venden perfiles de usuarios utilizando nuestra huella digital, extraída de diversas fuentes: registros públicos, cookies, compras y más sitios.