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Si bien los índices de pobreza en México han disminuido de manera notable gracias a las políticas laborales y sociales de los gobiernos recientes, lo cierto es que la brecha de desigualdad social y económica sigue siendo una de las más altas del mundo. De acuerdo con el recién difundido Reporte de Desigualdad Mundial 2026, en el caso de nuestro país, el 10 por ciento de la población con mayores ingresos acumula el 59 por ciento del ingreso total, mientras que el 50 por ciento con los ingresos más bajos recibe solo el ocho por ciento. Y si hablamos en términos de riqueza, la disparidad es aún más alta, pues 10 de cada 100 mexicanos acaparan el 70 por ciento de esta.
Si nos sirve de consuelo, el citado reporte indica que no nos encontramos solos, ya que Brasil, Colombia y Chile presentan estadísticas de desigualdad económica virtualmente iguales a las nuestras. A nivel global, la situación es también preocupante, pues un 10 por ciento de la humanidad detenta tres cuartas partes de la riqueza, en tanto que la mitad de la población ha de conformarse con el dos por ciento.
Como ya señalaba, la situación de pobreza en nuestro país ha cambiado para bien. De acuerdo con los datos más recientes de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la tasa actual de pobreza es la más baja desde que se empezó a llevar este indicador: 29.6 por ciento. Útil es también saber que, entre 2018 y 2024, 13.4 millones de mexicanas y mexicanos salieron de la pobreza y 1.7 millones dejaron la pobreza extrema.
El domingo, “El País” dio a conocer otra buena noticia: en el primer trimestre de 2026 la pobreza laboral se concentró en el 30.7 por ciento de la población, una disminución de 15 puntos porcentuales con respecto al 46 por ciento registrado en el tercer trimestre de 2020. Este fenómeno se presenta cuando el ingreso generado por el trabajo de una persona no es suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria.
En marcado contraste, la situación educativa se ubica del lado sombrío. Por un lado, los desmanes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ponen a prueba la paciencia del gobierno federal y sus grupos de choque hacen ver a los “hooligans” de antaño como ingenuos novatos por sus acciones barbáricas. Por otro lado, Otto Granados -experto en temas educativos- pone el dedo en la llaga con un dato alarmante: el 70 por ciento de la niñez mexicana se encuentra en una situación de “pobreza de aprendizaje”, por su incapacidad manifiesta para comprender un texto sencillo.
Habría que agregar que solo un 34 por ciento de los estudiantes de 15 años obtuvo un nivel aceptable en el examen de matemáticas del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), comparado con el 69 por ciento de la mayoría de los países restantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El especialista también señala que 24.2 millones de mexicanos padecen de rezago educativo, pues no cuentan con el nivel de educación obligatoria establecido para su edad.
Como estocada final, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revela un área crítica más: 44.5 millones -es decir, uno de cada tres mexicanos- carecen de acceso a servicios de salud, claro indicador de pobreza multidimensional.
Confío en que el complejo panorama de claroscuros aquí presentado pueda inclinarse una vez más hacia el lado luminoso. Por lo pronto, con el inicio del Mundial y el esperado debut del tricolor hoy jueves, lo bailado nadie nos lo quita.
Referencias bibliográficas: Gómez Carrera, R., et al. (2026). “World inequality report 2026”. World Inequality Lab. / Esquivel, G. (2026). Mexico: la pobreza laboral sigue bajando. “El País”, edición del 7 de junio. / Granados, O. (2025). Pobreza: ¿tragedia o estadística? “El País”, edición del 9 de septiembre.