Durante muchos años en Querétaro siempre se ha distinguido la forma de hacer política; muchos la hacen a través de un escritorio y una computadora; planean desde ahí las campañas del éxito y, cuando sale alguien ganador, dicen que ellos son los triunfadores porque su gran estrategia política funcionó.
Lo que no saben es qué hay detrás de una campaña política, como lo son las estructuras electorales, el recorrido por las colonias y qué decir que en cada una de las casillas electorales tengan representantes de su partido para poder defender el voto en la noche decisiva del día de las votaciones.
Todos los partidos políticos, como dice la gente, son iguales; hay gente que manda solamente en una campaña, que se siente coordinador general del candidato, pero que no aporta absolutamente nada, y es que eso le pasa a Movimiento Ciudadano en Querétaro: gente que jamás ha recorrido una sola casilla electoral, mucho menos ha tenido la responsabilidad de defender los votos los tres días después de las elecciones.
Hay muchos de ellos que solamente se les ve festejando el día del triunfo, la noche de ese domingo, cuando su candidato o su socio ganó una elección electoral, y eso le pasa precisamente a Movimiento Ciudadano en Querétaro, donde todos los que pertenecen últimamente a las filas de este partido político hacen política de escritorio, hacen política en Internet y fotografías; como dicen los jóvenes, les ponen muchos filtros a sus intenciones.
Movimiento Ciudadano no tiene ninguna estructura electoral en Querétaro; se la pasa quejándose de lo que están haciendo los gobiernos estatales y municipales en todo Querétaro; solo hacen eso, no presentan ninguna propuesta en la Cámara de Diputados, mucho menos en los cabildos, porque si lo hicieran tendrían una bandera única. Lo que sí hacen es ver un error de la autoridad y colgarse de ella; ahí comienza su lucha por el hambre política que se cargan cada uno de los que están en un cargo público y que, gracias a quienes los llevaron al poder, lo pueden conseguir.
El caso más reciente es precisamente que en cada uno de los cabildos de los municipios de Querétaro brillan por su ausencia, no presentan ninguna propuesta en beneficio de sus municipios y todavía convocan a reuniones vecinales para poner en protesta a la gente, dándole mala información y abanderando situaciones muy complicadas que los gobiernos municipales llevan controladas. Qué decir a nivel estatal donde cada una de sus posturas siempre ha sido en beneficio personal. Y es que Movimiento Ciudadano en Querétaro se ha rodeado de lo que podemos calificar como los “fifis”, que es ese grupo que nació a consecuencia de que Andrés Manuel López Obrador calificaba a los políticos que no hacían nada, que no se manchaban las manos por ayudar a la gente, que no acudían a sus colonias que representaban, ya fueran diputados, regidores o bien representantes de los partidos políticos.
A la fecha, nosotros no sabemos de manera general en qué se gastan los recursos de este partido político, que debería usar en las capacitaciones electorales o preparar el partido político rumbo a las elecciones del 2027; es totalmente opaco y omiso revisar las cuentas que el Instituto Electoral de Querétaro le brinda a este instituto político como una alternativa de gasto corriente y hasta en pago de oficinas.
Pero tampoco terminamos de esta manera; todos los regidores y diputados emanados de este partido político no tienen ninguna militancia efectiva en Movimiento Ciudadano y, aunque usted no lo crea, revisamos cada uno de los perfiles que hoy representan una agrupación, un comité directivo estatal o municipal, y nadie cubre el requisito de ser militante activo a nivel nacional.
Por eso precisamente calificar a los naranjas de “fifis” es la prueba plena de que no están haciendo política, que solamente están haciendo paseo por las redes sociales para demostrar que son los nuevos, y que les pasará exactamente igual que al propio Samuel García, hoy, precisamente acusado ante un juicio político por desviación de recursos públicos y de empresas facturadas junto a su padre, y qué decir de Pablo Lemus, que se le inundó prácticamente todo el estado de Jalisco en plenas fechas del Mundial, pues esos mismos están presumiendo hoy en día que son los nuevos de Querétaro, ya han presumido también ganar la gubernatura del estado o una presidencia municipal, con escasamente 27 mil votos obtenidos en el proceso electoral del 2024, que fueron los mismos del año 2012, así que este partido político sigue sumido en la pobreza mental de los que hacen, o quieren hacer política diferente, o los nuevos de Querétaro.
Muchos de ellos escudados en que no han participado en política, pero mentira, solamente con el nombre podemos saber que participan activamente desde hace muchos años y se olvidan de sus raíces, de quién los vio nacer. Hablar mal de la mano que te dio de comer es algo que en política no se perdona, y sobre todo quien te vio crecer y te dio todo para ser político en Querétaro. Los naranjas están destinados al fracaso, sin mentalidad y sin estructura electoral. Lo único que van a conseguir es cuidar la aguilita de color naranja.