En este artículo
- La UAQ realizó un estudio con más de 3 mil 500 estudiantes de nuevo ingreso que evidenció el consumo de vapeadores y el desconocimiento de sus riesgos para la salud. A partir de los resultados, la universidad implementó talleres preventivos, en el contexto de la prohibición constitucional de estos dispositivos en México
- La convivencia, principal motivación para vapear
- Daños físicos, neurológicos y psicológicos documentados
- Talleres preventivos como respuesta institucional
- Llamado a autoridades ante riesgos en jóvenes
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La UAQ realizó un estudio con más de 3 mil 500 estudiantes de nuevo ingreso que evidenció el consumo de vapeadores y el desconocimiento de sus riesgos para la salud. A partir de los resultados, la universidad implementó talleres preventivos, en el contexto de la prohibición constitucional de estos dispositivos en México
La Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) documentó el uso de vapeadores entre estudiantes universitarios de nuevo ingreso y puso en marcha una estrategia de prevención a partir de un estudio basado en más de 3 mil 500 encuestas aplicadas a jóvenes que ingresaron recientemente a la institución. El proyecto reveló que existe un amplio desconocimiento sobre los daños reales que estos dispositivos provocan en la salud física y mental de los jóvenes. Además, adquiere relevancia nacional tras la entrada en vigor, el 16 de enero de 2026, de la prohibición constitucional de los vapeadores y cigarrillos electrónicos en México.
Carmen Rendón, ingeniera, estudiante de la maestría en Ciencias de Datos de la Facultad de Informática de la UAQ y colaboradora de la plataforma SuSaludUAQ, un servicio universitario que realiza evaluaciones médicas, psicológicas y físicas a estudiantes de nuevo ingreso, encabezó la investigación.
A partir de esa información, junto a su equipo logró construir una base de datos que permitió analizar patrones de consumo y factores de riesgo.
“El interés por este proyecto surgió a partir de una experiencia personal: una persona muy cercana, siendo menor de edad, sufrió quemaduras en el esófago por el uso de vapeadores, con complicaciones médicas graves y daños permanentes. Eso me motivó a investigar, aunque mi formación no es del área de la salud”, relató la investigadora en entrevista para “Códigoqro”.
De acuerdo con los resultados del estudio, el tres por ciento de los estudiantes encuestados reportó consumo de vapeadores. Y aunque la cifra no es elevada o podría parecer “no alarmante”, la investigadora advirtió que el análisis se limitó a alumnos de primer ingreso. “Existe la posibilidad de que este porcentaje aumente conforme avanzan en su vida universitaria”, señaló, y advirtió que el consumo de alcohol y de cigarrillos tradicionales implica hábitos más comunes entre la comunidad encuestada.
El análisis por variables reveló diferencias claras por género y área académica.
“El consumo es mayor en hombres y la facultad con mayor incidencia es Ingeniería. En contraste, en carreras del área de la salud el uso es menor”, explicó Carmen Rendón, quien subrayó que estos datos permitieron diseñar estrategias preventivas focalizadas que ahora están disponibles para toda la comunidad universitaria.

La convivencia, principal motivación para vapear
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que la principal motivación para vapear no se asocia directamente con el estrés académico, sino con lo social.
“Pensé que estaría relacionado con presión escolar, pero la mayoría lo hace por pertenecer a un grupo y porque realmente cree que no es dañino”, afirmó.
La investigación también identificó un amplio desconocimiento sobre los riesgos asociados al vapeo y una percepción errónea de que es menos nocivo que el cigarro tradicional. “No existe evidencia científica de que ayude a dejar de fumar o de que reduzca el consumo de nicotina. Esa idea está muy extendida entre los jóvenes”, explicó.
Daños físicos, neurológicos y psicológicos documentados
El estudio recopiló evidencia sobre daños físicos, neurológicos y psicológicos asociados con el uso de vapeadores, especialmente en jóvenes de 18 años, que aún se encuentran en proceso de desarrollo.
“Existen daños permanentes en la corteza prefrontal, afectaciones pulmonares similares a las del cigarro y riesgos adicionales por los químicos que permiten la inhalación”, detalló Carmen Rendón.
También se identificaron riesgos en la salud bucal, debido a la contaminación de la boquilla y a que el dispositivo suele compartirse entre varias personas.
“Además, el gas que proyecta el humo genera humedad en el esófago, lo que favorece infecciones y lesiones”, añadió.
En el plano psicológico, el estudio detectó mayor ansiedad entre los consumidores, con repercusiones en el desempeño académico, las relaciones sociales y el entorno familiar. “Incluso hay una reducción en la capacidad de aprendizaje, lo que impacta directamente en su formación universitaria”, apuntó.
Talleres preventivos como respuesta institucional
A partir de estos hallazgos, el equipo interdisciplinario diseñó talleres preventivos con apoyo de psicólogos, médicos, dentistas e ingenieros, los cuales ya forman parte de los servicios que ofrece SuSaludUAQ.
“Buscamos que la información no se perciba como una imposición o un regaño, sino como un diálogo”, explicó la investigadora.
Durante los talleres, que incluyen videos y dinámicas lúdicas, los propios estudiantes reconocieron su desconocimiento sobre los efectos del vapeo.
“En los grupos de primer semestre observamos que, entre más jóvenes son, mayor es el impacto preventivo”, señaló.
La investigadora recordó que la UAQ prohíbe fumar y utilizar vapeadores dentro de sus instalaciones, aunque reconoció que el consumo persiste.
“No deja olor ni rastro, pero el uso está prohibido en la universidad”, puntualizó.
El proyecto cobra mayor importancia ante la publicación en el “Diario Oficial de la Federación” del decreto que prohíbe la producción, comercialización, distribución y publicidad de vapeadores y cigarrillos electrónicos en México; aunque permite la posesión y el consumo personal.
“Quedan prohibidos todos los actos de comercialización, publicidad o propaganda, para que se consuman cigarrillos electrónicos, vapeadores y demás sistemas o dispositivos análogos, a través de cualquier medio impreso, digital, televisivo, radial o cualquier otro medio de comunicación”, se destacó en el DOF.
Llamado a autoridades ante riesgos en jóvenes
Finalmente, Carmen Rendón hizo un llamado a las autoridades estatales a prestar atención al fenómeno.
“Tenemos niveles altos de ansiedad y estrés en jóvenes, con un riesgo alarmante de suicidio. Esto incrementa el uso de sustancias. Hay daños permanentes que afectan la calidad de vida y no estamos informando lo suficiente”, concluyó.