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- Con el objetivo de romper mitos sobre la menstruación y la salud femenina, Andrea Domínguez Castro presenta “Soy cambio, soy yo”, una obra que busca acompañar a niñas y madres en el proceso de comprender los cambios físicos y emocionales de la adolescencia
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Con el objetivo de romper mitos sobre la menstruación y la salud femenina, Andrea Domínguez Castro presenta “Soy cambio, soy yo”, una obra que busca acompañar a niñas y madres en el proceso de comprender los cambios físicos y emocionales de la adolescencia
Gustavo Navarrete
En un contexto donde la salud femenina y los procesos naturales del cuerpo aún enfrentan silencios y tabúes, la empresaria y promotora del bienestar femenino Andrea Domínguez Castro presentó recientemente su libro “Soy cambio, soy yo”, una obra dirigida a niñas y adolescentes que busca abrir la conversación sobre la menstruación, los cambios de la pubertad y la relación emocional con el cuerpo.
El proyecto surge a partir de la propia experiencia de salud de la autora, quien desde temprana edad enfrentó complicaciones relacionadas con su ciclo menstrual y, años más tarde, un diagnóstico de fibroadenoma en el seno. Estas vivencias la llevaron a reflexionar sobre la falta de información y acompañamiento que muchas jóvenes enfrentan al atravesar estos procesos.
Con un formato que combina lectura, reflexión y ejercicios personales, este libro se convierte en una herramienta cercana para niñas de entre nueve y 13 años, y para madres que buscan acompañar de manera más informada y empática a sus hijas durante la adolescencia. A través de su mensaje, Andrea Domínguez Castro busca romper mitos, normalizar la conversación sobre el cuerpo femenino y recordar que el cambio, como dice el título, comienza en cada mujer.
¿Cuál fue la experiencia que detonó la escritura de “Soy cambio, soy yo”?
Principalmente mi proceso personal de salud fue el que me hizo valorar el conocimiento y la prevención de estos temas. A mí me llegó el periodo a los 12 años y cuando me llegó, empecé a tener cólicos muy fuertes. En ese proceso, a los 12 años yo no entendía por qué yo tenía cólicos que no me dejaban ni parar de la cama y mis amigas u otras personas tenían cólicos con los que podían vivir su vida normal.
Entonces, cuando fui al ginecólogo, me dijeron que tenía el endometrio muy grueso y por eso tenía cólicos muy abundantes. Intenté pasar por un tratamiento de hormonas que mi cuerpo rechazó y, pues, me hacía preguntarme a mí misma por qué me pasaban estas cosas.
Por otra parte, a los 21 me detectaron un fibroadenoma en el seno derecho. En el estudio parecía que era de uno por uno y me dijeron que por prevención había que quitarlo. Terminó siendo de cinco por cinco, creció un poquito. Para mí la recuperación fue bastante difícil en esa etapa de mi vida, entonces, me di cuenta de que si yo vivía estas cosas, habría mucha gente afuera que las estaba viviendo peor: ¿cuántas personas no tenían el apoyo y el acompañamiento que yo tuve? Ese fue mi proceso personal, que me hizo darme cuenta de muchas cosas y comenzar con este proyecto.
El título es muy poderoso. ¿Qué significa para ti reconocer que “el cambio” son todas las mujeres?
Que el cambio no empieza afuera, empieza en cada mujer; empieza cuando dejamos de sentir vergüenza por nuestro cuerpo, cuando lo entendemos y lo conocemos.
El título lo escribí pensando en que siempre vamos a estar cambiando, siempre vamos a estar evolucionando, pero al final tu esencia nunca la vas a cambiar. Siempre vas a ser tú.
¿En qué momento entendiste que este mensaje necesitaba convertirse en un libro y no quedarse solo en consulta, talleres o redes?
Me di cuenta cuando justo me preguntaba: “¿por qué me pasa a mí?”. Y solita me llegó la respuesta, al saber que muchas niñas necesitaban tener algo tangible que las hiciera sentir acompañadas.
Hay niñas que tienen a sus papás o escuelas que las educan sobre estos temas, pero quería algo que las hiciera sentir acompañadas, algo que tuvieran para ellas, algo íntimo.
¿Para quién va dirigido “Soy cambio, soy yo”?
Va dirigido principalmente a niñas de nueve a 13 años. Sé que la edad promedio de la menstruación es de 10, 11 a 13 años, pero lo abordé desde los nueve para que estas niñas, a las que todavía no les ha llegado, se sientan preparadas. También para las mamás que buscan herramientas para acompañar mejor en estos temas a sus hijas.
¿Qué temas abordas en el libro y cuál consideras que es el más urgente de visibilizar?
Hablo de temas como cambios físicos en la pubertad; primera menstruación: qué pueden sentir cuando les llega; autoestima; relación con el cuerpo; mitos y verdades sobre la regla; límites personales y el respeto a una misma.
Creo que el tema más urgente de visibilizar es la relación emocional con el propio cuerpo.
¿Qué mitos sobre el cuerpo, la salud sexual femenina y los límites personales buscas derribar?
Hay muchos mitos. Uno de ellos es que la menstruación es algo sucio o vergonzoso. Ese es un mito que a mí hasta la fecha me da risa, porque no es algo sucio, es algo que deberíamos más bien valorar.
También el mito de que el dolor de los cólicos simplemente se tiene que aguantar, pero un dolor muy fuerte no es normal.
¿Cómo esperas que se sienta una lectora después de terminar tu libro?
Que se sientan acompañadas, primero, y que se puedan sentir guiadas e informadas.

Que cuando estén leyendo el libro se sientan más seguras con su cuerpo, que tengan menos miedo y que sepan que no están solas, que yo, Andrea, en ese libro soy su mejor amiga.
¿Por qué consideras que el cuerpo de la mujer y los procesos biológicos normales siguen siendo un tema tabú en muchas sociedades?
Creo que muchas generaciones, desde hace siglos, han crecido sin educación clara. Históricamente se han asociado estos temas con vergüenza o con algo de lo que no se habla. Se mezcla la parte biológica con la parte moral, entonces, lo hacen ver como algo que se tiene que esconder porque incomoda hablar de sangre o de hormonas.
Desde tu experiencia, ¿qué es lo que más desconocen las jóvenes sobre su propio cuerpo?
Primero, que el dolor intenso de los cólicos no es normal y no se debe normalizar. También cómo identificar y expresar lo que sienten emocionalmente. Muchas veces no saben asociar o identificar sus emociones en este proceso.
¿Cómo pueden las madres acompañar de forma más consciente y empática a sus hijas durante la adolescencia?
Primero, informándose ellas mismas para poder pasar esa información a sus hijas. Después, escuchándolas sin minimizar sus sentimientos o los comentarios que les digan y, sobre todo, validando sus emociones, porque a veces las hacemos muy chiquitas.
¿Qué impacto tiene la educación en estos temas sobre la autoestima y seguridad de las jóvenes?
Impacta en el aumento de la seguridad de la niña sobre su cuerpo y fortalece su autoestima desde la raíz.
¿Qué recomendaciones prácticas das para vivir los cambios naturales del cuerpo de una forma más saludable y consciente?
Primero, normalizar el tema en casa, porque desde casa sale todo. También preparar una cajita con productos menstruales antes de que llegue el periodo, para que se sientan preparadas, y consultar a un profesional, ya sea médico o ginecólogo, si hay dolor intenso y si se tiene alguna duda relacionada con el tema.
¿Qué retos has enfrentado al hablar abiertamente sobre temas como la salud física y emocional femenina?
Primero, el ser joven y posicionarme con autoridad para hablar de estos temas, y, segundo, la incomodidad de algunas personas al escuchar que se habla de esto abiertamente.
¿Qué cambios te gustaría ver en las políticas públicas relacionadas con la salud femenina?
Sería óptimo que la educación menstrual fuera obligatoria desde primaria, también que hubiera acceso gratuito a productos de gestión menstrual como toallas o tampones, y educación emocional vinculada con el cuerpo.
¿Qué aprendizajes personales te dejó el proceso de escribir este libro?
Que mi historia puede ayudar a otras personas y que no necesito ser perfecta para compartir un mensaje. También que escribir fue un proceso de sanación para mí.
Si pudieras hablar con tu “yo adolescente”, ¿qué le dirías?
Le diría que su cuerpo no es su enemigo, que va a tener una aliada; que preguntar está bien, que no le dé miedo, aunque sienta que son preguntas tontas, y que todo lo que hoy le duele mañana tendrá un propósito.
¿Qué mensaje te gustaría que cada mujer interiorizara después de leer “Soy cambio, soy yo”?
Que su cuerpo es su casa; que su voz importa y que no tiene que sentir vergüenza por ser mujer. Más bien, que se sienta empoderada, porque las mujeres somos muy importantes.
¿Qué sigue para Andrea Domínguez Castro después de este lanzamiento?
Llevar el libro a más escuelas y comunidades, que pueda ser la voz de muchas mujeres en estos temas y construir, desde mi historia, una voz que llegue no solo a Querétaro, sino, ojalá, en un futuro, a todo el mundo.