En este artículo
- La Procesión de Verges y su Danza de la Muerte se celebran todos los años en Cataluña, España, con su punto culminante el Jueves Santo, protagonizadas por fieles ataviados como esqueletos que recorren las calles danzando en medio de una impactante escenografía religiosa y mortuoria
- Todo el pueblo, implicado en una celebración especial
- La mágica calle de los caracoles de luz
- Una danza medieval cargada de significado
- Estética sobria e imágenes impactantes en Jueves Santo
La Procesión de Verges y su Danza de la Muerte se celebran todos los años en Cataluña, España, con su punto culminante el Jueves Santo, protagonizadas por fieles ataviados como esqueletos que recorren las calles danzando en medio de una impactante escenografía religiosa y mortuoria
A lo largo del año se celebran en diversos lugares del mundo distintas festividades que incluyen representaciones artísticas y coreográficas de la muerte y el mundo de ultratumba, asociadas con las celebraciones de carnaval y los días de difuntos, pero en la Procesión de Verges (Gerona), localidad situada al noroeste de España, la guadaña se muestra al pie de la cruz de Cristo, en Semana Santa.
"La Procesión de Verges, que combina la herencia religiosa con el teatro popular medieval, es una de las celebraciones más antiguas y singulares de la Semana Santa en Cataluña, con orígenes documentados desde 1666", señalan desde la Asociación La Procesión de Verges (ALPV, https://laprocesso.cat/es), que lidera la organización de esta celebración, con un plan un estratégico.
Esta celebración "nació como una representación religiosa destinada a transmitir los relatos de la Pasión de Cristo al pueblo a través del teatro sacro. Con los años, ha evolucionado e incorporado elementos de la cultura popular hasta convertirse en una fiesta de gran valor folclórico y patrimonial, reconocida como Fiesta Tradicional de Interés Nacional", según la ALPV.
Todo el pueblo, implicado en una celebración especial
Destacan: "La Procesión de Verges combina tradición y cultura popular, manteniendo vivo un legado que une fe e identidad, gracias a la implicación de vecinos del pueblo y voluntarios que trabajan durante todo el año, en la preparación de decorados, vestuario y escenografías, cuidando cada detalle”.
El momento central es la representación del Misterio de la Pasión, con escenas que recorren las calles de Verges iluminadas por antorchas y caparazones de caracoles con aceite. Uno de sus elementos más distintivos es la Danza de la Muerte, una danza medieval única en Europa que simboliza la fragilidad de la vida.
El Jueves Santo, desde primera hora, Verges se vuelca en los últimos preparativos para los actos de ese día, revisando y colocando las antorchas por las calles y preparando los escenarios donde se representarán las escenas de la Pasión.
La mágica calle de los caracoles de luz
En el carrer dels Cargols (la calle De los caracoles) los vecinos decoran las paredes con caracoles llenos de aceite y con una mecha encendida, creando una atmósfera mágica para el paso de la procesión, que comienza a medianoche, tras la condena de Poncio Pilato, en la cual Jesús carga la cruz hasta la crucifixión.
En esta calle, la oscuridad se rompe con la luz cálida y temblorosa de centenares de caracoles colocados con esmero en las paredes y en el suelo, creando un paisaje visual único: un espacio de silencio y luz tenue, donde el paso de la procesión adquiere una profundidad especial, explica la ALPV.
Los actos centrales son el desfile de los soldados romanos por las calles para recoger las imágenes que participarán en la procesión; la representación en la plaza Mayor de las escenas principales de la Pasión; la procesión, que recorre las calles de Verges con las imágenes y todos los actores, y la recreación de la crucifixión de Jesús en el Calvario, frente a la iglesia del pueblo.
El recorrido culmina con el simbólico acto de la Muerte rindiéndose ante el Santísimo dentro del templo.
Una danza medieval cargada de significado
En la Danza de la Muerte, evento cuyo origen exacto es incierto y ha perdurado a lo largo del tiempo gracias a la implicación del pueblo de Verges, cinco esqueletos desfilan con movimientos secos y precisos al ritmo constante de un tambor, creando una atmósfera solemne e impactante.
Cada figura lleva un símbolo que recuerda la inevitabilidad de la muerte y la fragilidad de la vida, de acuerdo con la ALPV.
El jefe de la danza empuña una guadaña con la inscripción Nemini parco (“No perdono a nadie”); otra figura porta una bandera negra que simboliza la brevedad del tiempo; dos figuras más pequeñas sostienen platillos con ceniza como recordatorio de que “polvo somos y en polvo nos convertiremos”, y la quinta figura lleva un reloj sin agujas, indicando que la muerte puede llegar en cualquier momento.
El momento más sobrecogedor llega al final de la procesión, cuando la Danza entra en la iglesia y hace una reverencia ante el Santísimo, representando la derrota de la Muerte ante la fe y la esperanza de vida eterna, cerrando con solemnidad una representación de la Semana Santa cargada de significado.
Estética sobria e imágenes impactantes en Jueves Santo
“La Danza de la Muerte de Verges es un elemento único y ancestral, la única danza macabra que ha sobrevivido viva en Europa hasta hoy”, señala a EFE Ignasi Sabater, secretario de la ALPV.
Sabater explica que la presencia de la Danza de la Muerte “dentro de la Procesión del Jueves Santo no es casual, sino que le da sentido y continuidad simbólica”.
A juicio de Sabater, “esta reflexión, heredera del pensamiento medieval, se integra plenamente en el mensaje de la Semana Santa, donde se conmemora la pasión y muerte de Cristo”.
Explica: “En este contexto, la danza no solo actúa como un cuadro anexo a la procesión, sino también como un elemento de meditación colectiva. Es una llamada a la reflexión espiritual y deviene hoy en día uno de los protagonistas en la tradición de Verges”.