Quizá te falta magnesio y no lo sabes

La falta de una cantidad adecuada en el organismo de magnesio, que regula la producción de energía, la estabilidad del sistema nervioso, la respuesta al estrés y la capacidad del cuerpo para reparar y regenerarse, es muy frecuente pero no está diagnosticada en muchas de las personas que padecen sus efectos

“Vivimos en una sociedad en la que la fatiga constante, el estrés crónico y el insomnio han dejado de ser excepcionales para convertirse en la norma”, advierte Phil Hugo (Toulouse, Francia, 1991), farmacéutico, nutricionista y divulgador especializado en salud integrativa, suplementación y estilo de vida.

Para este especialista fundador de la Intergalactic Academy, que imparte formación en salud metabólica, “el frecuente pero infradiagnosticado déficit de magnesio es el hilo invisible que conecta gran parte de los problemas de salud actuales, desde la resistencia a la insulina hasta la ansiedad, pasando por el envejecimiento precoz”.

Desde que era estudiante de farmacia, Hugo se apasionó por el magnesio, al que describe como “El mineral que potencia tu vida”, el título de su último libro, donde explica sus beneficios.

Por esa razón, ha dedicado muchas horas de estudio para recopilar la evidencia científica más detallada sobre el magnesio en los seres humanos, de manera que podamos beneficiarnos de ese conocimiento y aplicarlo en nuestra vida personal o a nivel profesional, apunta en una entrevista con EFE.

Un mineral abundante en nuestro organismo

“El magnesio es el cuarto mineral más abundante en el cuerpo humano y el segundo más abundante dentro de las células después del potasio”, según este experto.

“Un individuo promedio de 70 kilos contiene en su cuerpo aproximadamente 25 gramos de magnesio, de los cuales más de la mitad están almacenados en los huesos; el 20 por ciento, en los músculos, y menos del uno por ciento, en la sangre”, añade Hugo.

Explica: “Entre las principales hormonas que regulan el metabolismo del magnesio en nuestro organismo figuran la vitamina D (considerada una sustancia hormonal), paratiroidea (PTH), la insulina, la antidiurética y las hormonas sexuales”.

Los enemigos alimentarios del magnesio

Hugo revela dos de los “enemigos del magnesio” en nuestra alimentación, enmarcados dentro de un fenómeno de que “hoy en día comemos más, pero nos nutrimos menos”.

Señala: “Se calcula que desde 1940 hasta hoy, los niveles de magnesio en frutas y verduras han disminuido hasta un 80 por ciento por culpa de la agricultura intensiva”.

Por otra parte, “los alimentos ultraprocesados que llenan estanterías y neveras (pizzas, cereales azucarados, barritas, bollos, refrescos, aceites refinados, aperitivos industriales) no solo no aportan magnesio, sino que lo roban”, prosigue.

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Alimentos, agua mineral y suplementos

Respecto de las fuentes naturales de magnesio, Hugo señala: “A veces el magnesio se asocia casi exclusivamente con alimentos vegetales, cuando lo cierto es que los productos de origen animal también tienen mucho que ofrecer”.

“Los pescados azules, mariscos y hasta los caracoles son fuentes excelentes de magnesio, a veces comparables con las fuentes vegetales, con el añadido de que nuestro cuerpo puede absorber mejor el magnesio de estos alimentos, que además aportan una densidad muy alta de otros nutrientes esenciales”, destaca.

Hugo explica: “Un agua embotellada se considera rica en magnesio cuando su contenido de magnesio para un litro de agua es superior a 50 miligramos”.

Phil Hugo recomienda suplementar cuando la ingesta de magnesio a través de la dieta y el agua sea insuficiente; se presenten varios síntomas asociados a la deficiencia de este mineral; o los análisis de sangre u otras pruebas muestren una deficiencia de magnesio.

La dosis diaria que recomiendan los médicos

Consultado por EFE acerca de qué medidas podemos adoptar para cumplir con la ingesta diaria recomendada, Hugo ofrece algunas recomendaciones para que tanto mujeres como hombres puedan alcanzar una media de 400 mg de magnesio diarios solamente comiendo alimentos reales y bebiendo agua embotellada como opción, sin recurrir a suplementos.

Hugo explica: “Los alimentos densos en magnesio figuran entre los más nutritivos que hay en el planeta”, y matiza: “La clave está en saber qué cantidad tomar de cada uno”.

Según este autor, un ejemplo de una alimentación diaria que permita cubrir el 100 por ciento de las recomendaciones sería el siguiente: sin bebidas: 100 g de sardinas, anchoas, boquerones o mejillones; 100 g de espinacas, lentejas o garbanzos; 30 g de almendras, nueces, nueces de Brasil o avellanas; 30 g de chocolate negro 90 a 100 por ciento; 30 g de semillas de lino o chía, que aportan en conjunto alrededor de 375 mg de magnesio. Con bebidas: un litro de agua San Pellegrino y 50 mililitros de agua de mar, que aportan cerca de 500 mg de mineral.

“No siempre es fácil mantener una combinación dietética de este tipo a diario, por lo que más de la mitad de la población no cubre sus necesidades de magnesio y podría tener déficit subclínico, según los cálculos vigentes, por lo que los suplementos pueden ser una herramienta útil”, explica este experto.

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AE