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La presidenta Claudia Sheinbaum destacó el mensaje de unidad y amor que Bad Bunny transmitió durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX; mientras que Donald Trump calificó el show como “desagradable”
Este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el mensaje de unidad y amor que el cantante puertorriqueño Bad Bunny transmitió durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, al destacar tanto el uso del español como la carga simbólica del show ante millones de espectadores en Estados Unidos y el mundo.
En su conferencia matutina, la mandataria calificó como “muy interesante” la presentación del artista, subrayando que no solo cantó en español en uno de los eventos deportivos más vistos del planeta, sino que además envió un mensaje de unidad para todo el continente americano.
“Es muy interesante que haya cantado en español en el Super Bowl y que el mensaje sea de unión en América, porque menciona a todos los países, incluido Estados Unidos y Canadá. Muchos símbolos, y en efecto, el mejor antídoto contra el odio es el amor”, dijo la presidenta.
Sheinbaum celebró el mensaje de paz y unidad del artista, mientras que el presidente estadounidense Donald Trump reaccionó de forma opuesta.
En su red social Truth Social, el magnate republicano criticó duramente el espectáculo, al asegurar que fue “uno de los peores shows de medio tiempo” y calificó la presentación como “desagradable”, además de cuestionar que se realizara mayoritariamente en español.
Para Sheinbaum el espectáculo de Bad Bunny va más allá del entretenimiento y representa un llamado simbólico a la convivencia y al respeto en un momento de polarización. “En efecto, el mejor antídoto contra el odio es el amor”, reiteró, al coincidir con el mensaje del puertorriqueño.
El espectáculo de Bad Bunny, que se extendió por más de 10 minutos, estuvo marcado por una fuerte carga simbólica vinculada a la identidad y problemáticas de Puerto Rico y de América Latina; el mensaje final del espectáculo fue “lo único más poderoso que el odio es el amor”.
Con información de: El Economista