El pie en el cogote

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El gobierno norteamericano tiene a nuestro país con “el pie en el cogote” y, si alguien lo duda, baste como ejemplo lo declarado por Terrance C. Cole la semana pasada, durante la Sesión Plenaria de la Cumbre América Libre de Fentanilo (Fentanyl Free America) acerca de la “conexión mortal” entre cárteles y el gobierno mexicano.

“En la DEA, la aplicación de la ley es nuestra base. Ponemos todo el poder de esta agencia en la lucha contra los cárteles, contra los facilitadores, los distribuidores, los lavadores de dinero, el suministro de sustancias químicas y toda persona que se beneficie envenenando a ciudadanos estadounidenses. Esto incluye la conexión mortal entre las redes de los cárteles y el gobierno mexicano. Son inseparables. Y en la DEA, son nuestra prioridad número uno”, expresó en el encuentro, cuya importancia radica en que ahí es establecida la estrategia en materia de seguridad nacional y salud pública para combatir la mayor crisis de sobredosis en la historia de los Estados Unidos.

La presión en el cuello aumentará, indudablemente, conforme se acerquen en ese país las elecciones intermedias del 3 de noviembre de este año, en las que estarán en disputa los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado. La composición del próximo congreso de los Estados Unidos es vital para el presidente Donald Trump… su futuro está en juego y el tema del combate al narcotráfico ha sido, evidentemente, uno de los ejes principales en su política de seguridad y de relaciones exteriores.

Y mientras esto sucede, en México la clase política está inmersa en un melodrama en el que los actores principales, envueltos en la bandera nacional, corean al unísono el “Más si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo, piensa, ¡oh patria querida!, que el cielo un soldado en cada hijo te dio”, erigiéndose al mismo tiempo en un jurado de facto que sentencia quiénes son los traidores a la patria, bajo la creencia de que la designación de los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras (otros dos la semana pasada: el Cártel de Juárez y Los Viagras), la utilización de los aranceles como forma de presión para evitar el flujo de drogas y las amenazas de intervención son meros actos mediáticos de campaña… pero olvidan que también son acciones de gobierno.

La presidenta Claudia Sheinbaum diariamente incluye en sus discursos un llamado a defender la soberanía nacional ante la injerencia extranjera, porque México “no es ni será colonia ni piñata de nadie” y la “cooperación no significa subordinación”. 

En el Bicentenario de la Consolidación de la Independencia, el 23 de noviembre de 2025, dijo: “El pueblo de México debe estar alerta para defender la justicia y cualquier intento de injerencia externa apoyada, sí, por los conservadores”. 

La narrativa es reproducida a lo largo y ancho del país por los seguidores de la 4T de tal manera que, en este momento, la defensa de la soberanía es directamente proporcional al aumento de la presión del gobierno norteamericano. 

Y sí, defender la soberanía de México es fundamental… el problema es defender un poder supremo en el que sus representantes han dado muestras de que este no reside, como mandata la Carta Magna, en el pueblo, sino en el crimen organizado que ha tomado el control de gran parte del territorio nacional. 

O,  ¿está usted dispuesto a defender esta soberanía, como pide Morena?, ¿usted organizaría asambleas, repartiría información, ocuparía plazas públicas porque las acusaciones sobre presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y del senador Enrique Inzunza son parte de una campaña para afectar la soberanía nacional?, ¿usted metería las manos al fuego por la “desvisada” gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, después de escuchar los audios difundidos por el periodista Héctor de Mauleón en “El Universal”?, ¿usted cree que la procuración y aplicación de la justicia por parte de la fiscal carnala y los jueces del acordeón no es selectiva, como aseguró la mandataria federal tras la detención del exgobernador Ernesto Ruffo Appel?

No nos dejemos engañar, el gobierno federal y Morena han caído, solitos, en un laberinto, en el que, entre más empeño ponen para salir, más se hunden; entre más invocan injerencismo, el pie pisa con más fuerza el cogote… 

¿Por qué aceptó la presidenta acudir a la final del Mundial precisamente al lugar de procedencia del extraño enemigo, que está profanando con su planta nuestro suelo?

¡Este melodrama raya ya en chunga!

¡Una buena noticia!

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