Mascoterapia reduce estrés y depresión en mujeres durante el posparto

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Una investigación de la UAQ demuestra que la mascoterapia con perros certificados a nivel nacional e internacional reduce significativamente el estrés y la depresión en mujeres en posparto

En México, la salud mental materna continúa siendo un tema relegado dentro del sistema de atención pública, pese a que el embarazo y el posparto representan etapas de alta vulnerabilidad emocional, consideró María del Rosario Moreno Ramírez, doctora en Ciencias en Biomedicina por la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y miembro de Postpartum Support International (PSI).

En este contexto, desarrolló una investigación a través de la cual documentó que la mascoterapia asistida con perros certificados puede reducir de manera significativa los niveles de estrés y depresión en mujeres durante el posparto, a partir de intervenciones grupales con respaldo científico. Explicó que el proyecto surge ante la necesidad de priorizar no solo la salud física, sino también la mental y emocional de las mujeres durante la maternidad.

La investigación se basa en intervenciones asistidas con animales, específicamente perros entrenados como soporte emocional y certificados para terapia. A través de sesiones grupales estructuradas, se desarrollaron actividades previamente estandarizadas con bases psicopedagógicas, orientadas a fortalecer habilidades emocionales como la resiliencia, el manejo de la frustración, la aceptación personal y la regulación de emociones.

Uno de los elementos distintivos del proyecto es que los resultados no se limitaron a la percepción subjetiva de las participantes. Las madres fueron evaluadas mediante escalas psicológicas que miden niveles de estrés y depresión, así como mediante biomarcadores biológicos, con el objetivo de corroborar que los cambios observados también se reflejaran a nivel fisiológico. De acuerdo con la investigadora, “los resultados muestran una disminución consistente de estrés y depresión en las mujeres que formaron parte de los grupos”.

En entrevista para Códigoqro, compartió que las terapias fueron impartidas por el grupo de mascoterapia de la Fundación NÄSCAA, institución responsable de los binomios caninos y del cuidado del bienestar animal durante las sesiones. Detalló que las dinámicas incluyeron actividades de interacción guiada, introspección y convivencia grupal, lo que permitió a las participantes establecer vínculos tanto con los perros como con otras mujeres que atravesaban situaciones similares.

Este componente grupal resultó clave, ya que favoreció la creación de redes de apoyo entre las madres, un factor relevante en un contexto donde muchas mujeres viven el posparto en soledad. De acuerdo con la especialista, los procesos de migración laboral y la distancia de las familias de origen han propiciado que la maternidad se ejerza sin acompañamiento cercano, lo que incrementa el riesgo de trastornos del estado de ánimo.

La investigación se desarrolla en un escenario nacional marcado por la insuficiencia de atención psicológica. Declaró que, datos de la Secretaría de Salud indican que en México existe apenas un psicólogo por cada 375 pacientes, una proporción que limita gravemente la prevención y el tratamiento oportuno de los padecimientos mentales. A ello se suma el alto costo de la terapia privada, inaccesible para la mayoría de las familias.

Durante el embarazo y el puerperio, explicó Moreno Ramírez, hasta 25 por ciento de las mujeres puede presentar algún trastorno del estado de ánimo. Si bien la depresión posparto es el padecimiento más estudiado, la ansiedad tiene una prevalencia incluso mayor. Además, en otros países el suicidio materno ha sido identificado como una causa relevante de muerte, un fenómeno que en México continúa siendo poco visibilizado.

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Pese a este panorama, en el país no existe un tamizaje sistemático de salud mental durante el embarazo y después del parto. “Se da seguimiento a la salud física, pero se omite evaluar el estado emocional de las mujeres”, señaló la doctora. Esta omisión, advirtió, no solo afecta a las madres, sino que también tiene consecuencias en el desarrollo cognitivo y emocional de los hijos, además de incrementar riesgos de descuido, hospitalización y entornos poco favorables para la crianza.

En este contexto, la mascoterapia se perfila como una alternativa accesible. Al tratarse de un esquema grupal, reduce costos en comparación con la terapia tradicional y, al mismo tiempo, fortalece la cohesión social. Durante el desarrollo del proyecto, se observó que las mujeres no solo reportaron mejoras emocionales, sino que también manifestaron una mayor sensación de pertenencia y acompañamiento.

La investigadora aclaró que los perros utilizados en la investigación pasan por evaluaciones desde que son cachorros, con el fin de identificar rasgos innatos como sociabilidad, estabilidad emocional y ausencia de reacciones agresivas. Tanto los animales como sus manejadores cuentan con certificaciones nacionales e internacionales, lo que garantiza la seguridad de las participantes y la calidad de las intervenciones.

Aunque el estudio se centró en mujeres en posparto, Moreno Ramírez explicó que este tipo de terapias puede adaptarse a distintos grupos poblacionales y a los primeros niveles de atención en salud pública. El modelo, dijo, podría aplicarse en centros de salud, en niños en tratamiento oncológico, en procesos de reinserción social o con personas privadas de la libertad, como una herramienta complementaria para el manejo emocional.

Entre los resultados más relevantes de la investigación destaca la reducción del estrés, identificado como un detonante clave de otros trastornos del estado de ánimo, así como la normalización de puntajes en mujeres previamente diagnosticadas con depresión. “Algunas mamás terminaron con escalas dentro de rangos normales, además de sentirse parte de un grupo y contar con una red de apoyo”, indicó.

Finalmente, la especialista señaló que el proyecto continuará con la incorporación de más mujeres y la posibilidad de incluir también a padres. Asimismo, llamó a visibilizar la salud mental materna y a romper el estigma que rodea estos padecimientos. Recomendó prestar atención a señales de alarma como alteraciones del sueño, cambios en la alimentación, cansancio extremo, desinterés por el cuidado del bebé o preocupación constante, y buscar orientación médica ante cualquier síntoma.

La investigación, concluyó, abre la discusión sobre nuevas formas de atender la maternidad desde una perspectiva integral, en un país donde la salud mental de las mujeres sigue siendo una deuda pendiente.

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