Advierten especialistas sobre un sistema internacional debilitado

Especialistas alertan que la tensión entre Estados Unidos e Irán evidencia la debilidad del sistema internacional, el deterioro del derecho global y el riesgo de una escalada con impacto económico y geopolítico mundial

Las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Irán, incluida la advertencia de destruir “toda una civilización”, y la posterior tregua temporal de dos semanas abrieron un nuevo episodio de tensión internacional que, más allá del conflicto bilateral, exhibe una crisis en el orden global y en los mecanismos para contenerla, consideran expertos.

El anuncio de suspender ataques, condicionado a la reapertura del estrecho de Ormuz, llegó tras horas de incertidumbre y declaraciones que encendieron alertas internacionales. La vía marítima, ubicada entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, concentra cerca de una quinta parte del flujo mundial de petróleo, lo que la convierte en un punto estratégico cuya estabilidad impacta directamente en la economía global.

En este contexto, las reacciones no se hicieron esperar. El representante de Irán ante la ONU calificó las amenazas como una incitación a crímenes de guerra y advirtió una respuesta proporcional, mientras que el secretario general del organismo llamó a avanzar hacia un acuerdo de paz duradero.

Sin embargo, más allá de las posturas diplomáticas, especialistas advierten que el conflicto refleja un problema de fondo: la incapacidad del sistema internacional para regular y contener este tipo de crisis.

Hablar de desaparecer una civilización no puede normalizarse

José Carlos Rojano Esquivel, doctor en derecho internacional, sostiene que el marco jurídico vigente ha quedado rebasado. “Es un derecho diseñado tras la Segunda Guerra Mundial que ya no responde a las condiciones actuales. Hoy vemos un menosprecio abierto hacia el derecho internacional”, señaló.

A su juicio, la reacción de gobiernos y sociedades frente a este tipo de conflictos ya no responde a principios como los derechos humanos, sino a intereses e ideologías, lo que profundiza la división global y dificulta la construcción de consensos.

El especialista también advirtió que tanto las amenazas como el uso de la fuerza están prohibidos por el derecho internacional, por lo que declaraciones como las de Trump resultan particularmente preocupantes. “Hablar de desaparecer una civilización implica un nivel de agresión que no puede normalizarse”, afirmó.

Aunque en redes sociales se ha planteado la posibilidad de encuadrar estos dichos como crímenes de lesa humanidad, Rojano explicó que el escenario legal es complejo, en parte porque Estados Unidos no forma parte del Estatuto de Roma que rige a la Corte Penal Internacional.

“Existe una agresión en construcción, pero no materializada. Aun así, el lenguaje utilizado apunta a escenarios extremos que podrían implicar armamento de gran escala”, indicó.

El análisis también pone en perspectiva que este tipo de amenazas no son aisladas. Recordó que el presidente ruso Vladimir Putin ha emitido advertencias similares en el contexto europeo, lo que evidencia un patrón en el uso del discurso bélico como herramienta geopolítica.

Para el especialista, el mundo enfrenta un “ajedrez internacional” distinto al de décadas pasadas, en el que organismos como la ONU han perdido capacidad de influencia. “Tenemos una ONU debilitada, sin capacidad real de intervención”, dijo.

Esta debilidad institucional se refleja, según explicó, en la falta de voluntad de los propios Estados para fortalecer al organismo y convertirlo en una instancia con mayor capacidad de decisión.

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“Inaceptable”, la amenaza contra el pueblo iraní: León XIV

En paralelo, el conflicto también ha generado posicionamientos desde el ámbito moral. El papa León XIV calificó como “inaceptable” la amenaza contra el pueblo iraní y llamó a evitar una escalada bélica.

El pontífice insistió en que el camino debe ser el diálogo y las negociaciones, al tiempo que exhortó a la sociedad a manifestarse en favor de la paz. “No queremos la guerra, queremos la paz”, expresó, al advertir sobre las posibles consecuencias para la población civil, incluidos niños y adultos mayores.

Tras el anuncio de la tregua, el líder religioso consideró el acuerdo como una señal de esperanza, aunque subrayó que solo mediante negociaciones se podrá evitar una escalada mayor.

La escalada afectaría el equilibrio global

Desde el análisis económico y geopolítico, Abel Pérez Zamorano, doctor en Desarrollo Económico, plantea que la confrontación forma parte de una estrategia más amplia de presión sobre Irán.

Según explicó, tras intentos previos de desestabilización interna, el conflicto habría evolucionado hacia una fase más directa, con implicaciones que trascienden la región.

El especialista advierte que el argumento sobre el desarrollo nuclear iraní ha sido utilizado como justificación, aunque organismos internacionales han cuestionado la existencia de pruebas concluyentes sobre fines bélicos.

En este escenario, el estrecho de Ormuz adquiere una relevancia central. Su posible cierre o alteración en el flujo energético podría generar impactos económicos a escala global, lo que incrementa la presión internacional para evitar una confrontación abierta.

También señala que el conflicto no solo involucra a Estados Unidos e Irán, sino que se inserta en una dinámica más amplia que incluye a potencias como China y Rusia, así como a disputas económicas vinculadas al comercio y al papel del dólar.

A esto se suma la capacidad de Irán para resistir una confrontación prolongada, tanto por su posición geográfica como por sus recursos energéticos, lo que podría extender el conflicto más allá de lo previsto.

En contraste, Estados Unidos enfrentaría limitaciones económicas y políticas internas que complicarían una guerra sostenida, lo que añade incertidumbre sobre el rumbo de la crisis.

Para ambos especialistas, el principal riesgo radica en la posibilidad de una escalada que trascienda lo regional y afecte el equilibrio global.

El episodio reciente, marcado por amenazas, presión diplomática y una tregua frágil, deja al descubierto no solo la tensión entre dos naciones, sino la fragilidad de un sistema internacional que, ante conflictos de alto impacto, muestra cada vez menos capacidad de contención.

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JL
Autor

JOSÉ LUIS LUGO

Periodista y copywriter con más de 4 años de experiencia en medios digitales. "Soy un mensajero y ojalá pudiera dar solo buenas noticias; escribo esperando que me lean también en el cielo".