Practica de 130 a 150 minutos de ejercicio en tu semana

El día mundial del ejercicio físico instaurado por la Organización Mundial de la Salud busca concientizar sobre los beneficios de practicar ejercicio físico y combatir el sedentarismo

Durante años, el ejercicio físico se ha entendido principalmente como una actividad vinculada al rendimiento deportivo, al esfuerzo o a la estética. Sin embargo, cada vez más especialistas tanto de la salud como del ejercicio coinciden en que su verdadero valor está mucho más cerca de la medicina preventiva que del ‘fitness’.

Médicos, cardiólogos, investigadores y organismos internacionales llevan tiempo insistiendo en una idea que se consolida con fuerza: la actividad física regular es una de las herramientas más eficaces para proteger la salud cardiovascular y aumentar la calidad y la esperanza de vida.

La OMS recuerda: “Mantener unos niveles adecuados de actividad física ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer, además de mejorar la salud mental y la calidad de vida”.

El ejercicio como medicina preventiva

La evidencia científica acumulada durante las últimas décadas respalda esta idea. Investigaciones publicadas en revistas médicas como “JAMA Cardiology” o “The Lancet” han demostrado que las personas que realizan actividad física regular presentan un riesgo significativamente menor de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Un estudio publicado en 2023 en Jama Internal Medicine, realizado por Harvard T.H. Chan School of Public Health, basado en el seguimiento de más de 116 mil personas durante tres décadas, concluyó: "Realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, el umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud, ya se asocia con una reducción del riesgo de muerte prematura en torno al 20 o 30 por ciento, pudiendo superar el 30 por ciento en personas con niveles sostenidos de actividad".

También la Sociedad Europea de Cardiología señala que el ejercicio regular puede disminuir el riesgo relativo de mortalidad cardiovascular en torno a un 25 o 30 por ciento, cifras que explican por qué muchos médicos insisten en que el movimiento es una auténtica herramienta terapéutica.

La nueva generación de cardiólogos divulgadores

Este mensaje es impulsado por una nueva generación de cardiólogos que han convertido la divulgación en una herramienta clave para mejorar los hábitos de la población.

El cardiólogo José Abellán insiste en que el ejercicio no solo fortalece el corazón, sino que mejora la regulación del sistema nervioso, reduce el estrés fisiológico y optimiza la capacidad del organismo para adaptarse al esfuerzo.

Cuando la tecnología entra en juego

Como no puede ser de otra forma, la tecnología ha empezando a jugar un papel cada vez más relevante en el seguimiento de la salud. Cada vez más personas utilizan dispositivos capaces de registrar parámetros fisiológicos como la frecuencia cardiaca, el nivel de actividad física o la calidad del sueño.

Este tipo de dispositivos, conocidos como ‘wearables’, permite monitorizar en tiempo real la actividad física, la frecuencia cardiaca y otros indicadores de salud, ofreciendo una visión precisa de cómo responde el cuerpo al ejercicio y a los hábitos diarios.

Gracias a ellos, el usuario puede ajustar entrenamientos y hábitos de manera personalizada, potenciando los beneficios preventivos para el corazón y la salud general.

Incluso deportistas de élite como Cristiano Ronaldo utilizan sensores avanzados como WHOOP 4.0, capaces de monitorear la recuperación, la carga de entrenamiento y la respuesta cardiovascular del organismo. Lo que comenzó como una herramienta de alto rendimiento empieza a trasladarse al ámbito de la salud preventiva.

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Del gimnasio masificado al entrenamiento consciente

Este nuevo enfoque de la salud también transforma la forma en que muchas personas se acercan al ejercicio. Frente al modelo tradicional de gimnasio masificado, cada vez más usuarios buscan espacios más pequeños y especializados, donde el entrenamiento es supervisado y adaptado a las necesidades individuales, aunque sea en pequeños grupos.

La integración de disciplinas

Dentro de esta nueva cultura del entrenamiento, una de las tendencias más interesantes es la combinación de disciplinas complementarias.

Pilates con máquinas, centrado en el control postural, la estabilidad y la fuerza profunda, se integra cada vez más con entrenamientos funcionales orientados a mejorar la capacidad cardiovascular, la movilidad y la coordinación.

"Esta integración permite trabajar el cuerpo de forma global: estabilidad, resistencia, fuerza y control del movimiento”, añade David Mas, el director de MAD Club Pilates, un centro de Majadahonda que ya desarrolló un modelo basado en salas especializadas que funcionan de forma complementaria, donde el usuario practica pilates y máquinas en una, y en la otra hace entrenamiento funcional.

Cuando el ejercicio se integra en la vida diaria

Pero quizá el cambio más interesante de esta nueva forma de entender el ejercicio es que el entrenamiento ya no se limita al tiempo que se pasa dentro de un centro deportivo.

El objetivo es que el movimiento forme parte de la vida cotidiana: caminar más, subir escaleras con mayor facilidad, reducir dolores asociados con el sedentarismo o mantener una postura más saludable durante la jornada laboral.

Una inversión en salud a largo plazo

Todo apunta a que la actividad física está dejando de percibirse como una actividad opcional para convertirse en una pieza central de la salud preventiva.

Cardiólogos, investigadores y profesionales del deporte coinciden cada vez más en que moverse con regularidad no solo mejora la condición física, sino que puede influir de forma decisiva en la longevidad y en la calidad de vida.

La revolución silenciosa del ejercicio físico

Realizar al menos dos entrenamientos semanales, o tres si se puede, mejora la calidad vida y ya nadie duda de que esta no es meramente una frase bonita, sino una verdad completa.

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