Psicólogos alertan rezagos en materia de prevención del suicidio

Psicólogos señalaron que prevenir el suicidio requiere capacitación, protocolos y redes de atención para detectar y atender oportunamente a personas en riesgo

Psicólogos alertaron que la prevención del suicidio no puede depender únicamente de campañas aisladas o de la buena voluntad de docentes y familiares, sino de capacitación, protocolos de actuación y redes de atención capaces de detectar cambios de conducta, canalizar a tiempo y acompañar a las personas en riesgo.

Durante una sesión virtual en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, especialistas coincidieron en que la psicoeducación ayuda a desmontar mitos, abrir espacios de diálogo y detectar crisis a tiempo.

El psicólogo clínico Juan Carlos García Ramos, quien encabezó la sesión, sostuvo que la prevención debe involucrar no solo a profesionales de la salud, sino también a escuelas, familias, amistades y comunidades.

“La psicoeducación no solo es algo que pueden hacer los expertos en salud mental”, señaló.

Detectar no significa diagnosticar

Uno de los puntos centrales de la sesión fue diferenciar entre una señal de alerta y un diagnóstico. Abril, participante de la mesa, explicó que un descenso repentino en el rendimiento académico, ausentismo, aislamiento, irritabilidad o pérdida de interés no significan por sí mismos depresión ni riesgo suicida.

Sin embargo, cuando esos cambios rompen de manera clara con el comportamiento habitual de un estudiante, pueden justificar un acercamiento para conocer qué está ocurriendo.

“El deterioro académico o conductual no va a diagnosticar por sí mismo la depresión ni indica necesariamente riesgo suicida, pero un cambio marcado sí nos da una señal de alerta”, explicó.

La especialista propuso que docentes y tutores observen, registren, se acerquen al estudiante, exploren la situación y, en caso necesario, canalicen y den seguimiento. Advirtió que este proceso no debe convertirse en vigilancia ni sanción.

García Ramos coincidió en que las escuelas son espacios estratégicos para prevenir problemas de salud mental, aunque señaló que su capacidad depende de la preparación del personal y de la coordinación con familias y servicios especializados.

Cuando la prevención se improvisa

La sesión también puso sobre la mesa los riesgos de intervenir sin metodología. Otra de las psicólogas participantes relató haber recibido adolescentes canalizados con aparentes diagnósticos graves después de la aplicación inadecuada de cuestionarios en centros escolares.

En uno de esos casos, explicó, el instrumento no correspondía a la edad de la estudiante y había sido contestado con prisa. La canalización llegó como un supuesto caso de depresión severa, pero la valoración posterior mostró que el resultado no podía tomarse como diagnóstico.

El caso, sostuvo, evidencia que las campañas escolares requieren personal capacitado, instrumentos adecuados y seguimiento.

García Ramos reconoció que las intervenciones de buena voluntad pueden fallar cuando no forman parte de un programa estructurado. “Queremos actuar, intervenir o apoyar en las escuelas, pero no siempre se hace a partir de un programa metodológico enfocado para la psicoeducación o la prevención”, expresó.

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La atención puede romperse después

Otro de los problemas señalados es lo que ocurre después de detectar una crisis. Socorro, psicóloga que participó desde Cortazar, Guanajuato, explicó que algunos casos que requieren atención psiquiátrica son canalizados a otras ciudades y el seguimiento puede perderse por dificultades económicas, de traslado o por el propio estado emocional de la persona.

El ejemplo mostró que detectar una señal sirve de poco si no existe una ruta accesible para continuar la atención.

La red de prevención, señalaron, debe incluir atención psicológica y médica, acompañamiento familiar y mecanismos claros de referencia.

Hablar también forma parte de prevenir

Cecilia Camargo Galván destacó que todavía persiste el mito de que hablar sobre suicidio puede promoverlo. La especialista sostuvo que abordarlo de manera responsable abre espacios para que las personas expresen lo que sienten sin ser juzgadas.

“Poner en palabras las emociones y decir cómo nos estamos sintiendo forma parte de la psicoeducación y ayuda con la prevención”, afirmó.

Los participantes coincidieron en evitar expresiones que vinculen las crisis de salud mental con debilidad o falta de carácter. La comunicación, dijeron, debe permitir que una persona reconozca que necesita apoyo y sepa dónde buscarlo.

García Ramos extendió esa responsabilidad a medios de comunicación y a redes sociales. Planteó evitar tratamientos sensacionalistas, imágenes explícitas y descripciones innecesarias, y priorizar información que permita comprender el problema y conocer vías de atención.

Otra de las especialistas añadió que las historias de recuperación pueden tener valor preventivo cuando se enfocan en cómo una persona pidió ayuda, qué apoyos utilizó y cómo reconstruyó su bienestar, sin detallar conductas de riesgo.

Prevenir requiere una red

Más que una sola señal o una acción aislada, los psicólogos plantearon la prevención como una red que debe funcionar de manera coordinada.

Familias y amistades pueden detectar cambios; escuelas pueden advertir alteraciones en el comportamiento cotidiano; profesionales pueden valorar el nivel de riesgo y los servicios de salud deben asegurar continuidad en la atención.

Los especialistas insistieron en que la prevención debe ser coordinada y basada en información confiable, no en diagnósticos apresurados.

La sesión dejó así una advertencia menos visible que cualquier cifra: la prevención se debilita cuando cada actor trabaja por separado. Para los especialistas, abrir el diálogo sobre salud mental es apenas el primer paso; la diferencia está en que quien pida ayuda encuentre una respuesta preparada, accesible y capaz de acompañarlo.

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JL
Autor

JOSÉ LUIS LUGO

Periodista y copywriter con más de 4 años de experiencia en medios digitales. "Soy un mensajero y ojalá pudiera dar solo buenas noticias; escribo esperando que me lean también en el cielo".