En este artículo
Donald Trump ofreció incentivos y compensaciones a petroleras para invertir en Venezuela, pero empresas y analistas advierten falta de claridad
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó ofrecer incentivos y mecanismos de compensación a las petroleras que inviertan en Venezuela con el objetivo de reactivar su sector energético en un plazo de 18 meses. Sin embargo, expertos advierten que la industria mantiene dudas por la falta de claridad, la incertidumbre política y el deterioro de la infraestructura.
Tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, Trump sugirió que su gobierno reembolsaría a las empresas que participen en proyectos petroleros en el país sudamericano. En ese contexto, el secretario de Energía, Chris Wright, informó que existe un “diálogo activo” con compañías de gas y petróleo para analizar posibles esquemas de compensación.
No obstante, Wright reconoció que la recuperación del sector requerirá “decenas de miles de millones de dólares y un tiempo significativo”. Además, afirmó que Estados Unidos controlará de forma indefinida las ventas de crudo venezolano en los mercados internacionales.
De acuerdo con Diego Rivera Rivota, investigador del Center on Global Energy Policy (CGEP) de la Universidad de Columbia, el panorama para las petroleras sigue siendo “extremadamente complicado” y “poco claro”, dado que las inversiones en el sector energético se planean con horizontes de entre 10 y 25 años.
“El hecho de que Trump diga ‘drill, baby, drill’ no implica automáticamente un aumento de la producción, ya que se trata de decisiones privadas y comerciales de empresas con operaciones en múltiples regiones”, explicó el especialista.
Una potencia petrolera con producción limitada
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en 364 mil millones de barriles, equivalentes al 17 por ciento del total global. Sin embargo, su producción actual representa apenas el 1 por ciento del mercado mundial, según un análisis de Standard & Poor’s (S&P).
La producción venezolana cayó de cerca de 3 millones de barriles diarios en enero de 2008 a unos 963 mil en diciembre pasado, principalmente por la falta de inversión en infraestructura. El país tiene alrededor de 28 mil pozos inactivos que requieren rehabilitación, de acuerdo con la consultora.
S&P señaló que, aun con un levantamiento parcial de sanciones, sería necesario invertir varios miles de millones de dólares para elevar la producción a 1.5 millones de barriles diarios en un plazo de 12 a 24 meses. Para recuperar el nivel de 3 millones de barriles diarios, el gasto en infraestructura sería considerablemente mayor.
La incertidumbre política, principal obstáculo
Más allá de los costos, el mayor desafío para las petroleras es la falta de certeza sobre las reglas del juego en Venezuela. Rivera Rivota advirtió que las empresas consideran el riesgo de cambios políticos tanto en Estados Unidos, tras las elecciones presidenciales de 2028, como en el propio gobierno venezolano.
A ello se suma el antecedente de expropiaciones durante el gobierno de Hugo Chávez. El CGEP documenta cerca de 60 procesos de arbitraje internacional iniciados desde el año 2000 contra Venezuela, con reclamaciones estimadas en hasta 30 mil millones de dólares, equivalentes a casi el 15 por ciento de su deuda externa.
Trump tiene previsto reunirse este viernes en la Casa Blanca con empresarios del sector energético, quienes, según reportes de medios estadounidenses, han expresado de forma anónima su escepticismo sobre invertir en Venezuela bajo las condiciones actuales.