Gasolina y diésel caros provocan “asfixia económica” a 37% de los consumidores

México comienza a padecer el impacto de la gasolina y diésel caros. Foto: Agencia EFE

La guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han provocado un aumento generalizado de la gasolina y el diésel en todo el mundo

El aumento en los precios de la gasolina y el diésel genera críticas entre los consumidores mexicanos, quienes perciben un impacto en su bolsillo por la repercusión que esto tiene en la inflación de bienes y servicios del país, de acuerdo con un análisis de Dinamic.

El 73 por ciento de los usuarios de redes sociales lamenta el incremento de precio que registran los combustibles y para 36.65 por ciento representa una “asfixia económica”, debido al impacto negativo que -perciben- este fenómeno tiene en el encarecimiento de la canasta básica y el transporte.

La plataforma PetroIntelligence dio a conocer que, este 16 de abril, el precio promedio de la gasolina magna es de 23.685 pesos por litro, en linea con el acuerdo que hay entre el sector privado y el gobierno de que éste no supere los 24 pesos.

En tanto, la gasolina premium se vende en 28.311 pesos y el diésel en 28.566 pesos. En algunos gasolineras se registran niveles más altos, por lo cual el gobierno federal, a través de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), colocó lonas con la leyenda “no cargues aquí, se vuelan la barda con los precios”.

En una de las estaciones donde se colocaron estas pancartas, que es de la empresa Repsol, el precio del diésel es de 31.99 pesos por litro. Una más fue en una unidad de Mobil, en la alcaldía Iztapalapa, Ciudad de México, donde el litro de gasolina regular está en 24.39 pesos.

La meta es que el litro de gasolina regular no exceda de 24.00 pesos, y el de diésel se acerque su precio a los 28.00 pesos.

¿Qué dicen los consumidores del precio de la gasolina?

El sentimiento predominante es de frustración por la carga fiscal (impuestos Especial sobre Producción y Servicios —IEPS— y Valor Agregado —IVA—) y su impacto directo en el precio final. El 36.65 por ciento reporta presión o “asfixia económica” constante y crecientes dificultades para cubrir gastos básicos, vinculando directamente el alza del combustible con el encarecimiento de la canasta básica y el transporte.

El 36% enfoca su enojo hacia la gestión federal. Se intensifican las críticas por el incumplimiento de promesas —específicamente la de reducir el precio de la gasolina— y se cuestiona la efectividad de las políticas energéticas actuales. Este bloque se caracteriza por una fuerte desconfianza institucional y un tono de confrontación directa.

Otro 24.08% de la conversación mantiene un tono informativo, y atribuye las alzas a factores externos como los conflictos globales y el mercado petrolero internacional. “Este grupo reconoce la liberalización de precios y la capacidad limitada del Estado para intervenir, empleando explicaciones técnicas que carecen de la carga emocional vista en los otros segmentos”, explica Augusto del Río, CEO de Dinamic.

El respaldo a las instituciones reguladoras es marginal. Solo 3.27 por ciento de los usuarios valora la información de Profeco, viéndola apenas como un apoyo informativo en un mercado libre, pero no como una solución estructural al problema de los precios.

Los resultados de este análisis se centran en los comentarios vertidos en redes sociales, como Facebook, TikTok, Youtube, X e Instagram.

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