Durante la conferencia matutina desde Palacio Nacional, el mandatario mexicano señaló, a pregunta expresa, que las relaciones con Perú están en pausa pero no va a retirar la embajada mexicana en Lima.
Reiteró que se debe reconocer que Castillo “ganó democráticamente y que no se le puede destituir”.
“Eso, de origen, aunque esté en la Constitución peruana, tiene una falla antidemocrática de origen. Esta es la historia de muchos años de inestabilidad política, todo esto de que van haciendo las constituciones, van haciendo las leyes a modo, lo que aquí pasó”, dijo.
López Obrador respondió a la Cancillería de Perú, que el viernes pasado convocó al embajador mexicano en Lima, Pablo Monroy, para transmitirle su rechazo por las "expresiones de las autoridades mexicanas" que "constituyen una injerencia en los asuntos internos" del país andino.