El verdadero origen del dolor: fortalecer un músculo no siempre es la solución

El dolor no es normal, sino una señal de que algo no funciona bien. En lugar de tratar solo el síntoma, es fundamental encontrar la causa para lograr una recuperación duradera

Por la Dra. Sofía Pérez Pavón Vela
Creadora del método y’u® con especialidad y maestría en Medicina del Sueño

Vivimos en una época en la que el dolor parece formar parte de la vida cotidiana. Dolor de espalda por trabajar sentado, de rodillas al subir escaleras, de cuello por el estrés, de hombros por pasar horas frente a una computadora o de pies simplemente por caminar. Lo preocupante no es que aparezca el dolor, sino que muchas personas han aprendido a vivir con él, creyendo que es normal. Pero el dolor no es normal. Es un mensaje.

El cuerpo siempre está tratando de comunicarnos que algo no está funcionando de la manera más eficiente. El problema es que, con demasiada frecuencia, nos enfocamos únicamente en apagar la alarma y no en descubrir qué la está provocando.

Imaginemos que una luz se enciende en el tablero del automóvil. Podemos cubrirla con cinta adhesiva para dejar de verla, pero el problema mecánico seguirá existiendo. Exactamente lo mismo ocurre con el cuerpo humano.

Cuando únicamente tratamos el síntoma, el alivio suele ser temporal. En cambio, cuando encontramos la verdadera raíz del problema, el cuerpo tiene la extraordinaria capacidad de recuperarse y mantener los resultados durante mucho más tiempo.

La pregunta correcta nunca debería ser: ¿Dónde duele?

La pregunta correcta es: ¿Por qué duele?

Muchas veces el lugar donde aparece el dolor no es donde realmente comenzó el problema. Un hombro puede doler por una mala movilidad de la columna torácica; una rodilla puede sufrir porque el tobillo perdió estabilidad; una lesión lumbar puede tener su origen en una debilidad de los glúteos o incluso en una respiración ineficiente.

El organismo funciona como una sola unidad

Por eso, cada vez existe mayor evidencia científica que respalda una visión integral del movimiento, donde el sistema nervioso, la biomecánica, la respiración y las emociones participan en la forma en que el cuerpo aprende, compensa y finalmente desarrolla dolor.

Aquí es donde muchas personas se sorprenden: las emociones no resueltas también dejan huella en el cuerpo. El estrés sostenido, la ansiedad o el miedo al movimiento mantienen al sistema nervioso en un estado de alerta constante, lo que incrementa la tensión muscular, altera la respiración y modifica la forma en que percibimos el dolor.

No se trata de que el dolor esté “en la mente”; se trata de que la mente y el cuerpo comparten el mismo sistema nervioso, y ambos deben trabajarse juntos para lograr resultados que se sostengan en el tiempo.

Por eso, en Método y’u® abordamos de manera simultánea los tres pilares que sostienen el movimiento humano: lo neurológico, lo biomecánico y lo emocional. Cuando una persona aprende a respirar mejor, a moverse con confianza y a regular su respuesta al estrés, el cuerpo deja de necesitar compensaciones y comienza a recuperar su equilibrio natural. Así, la fuerza física deja de sostenerse sola: se apoya en un sistema nervioso regulado y en una mente que confía nuevamente en su propio movimiento.

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Nuestro cuerpo necesita desarrollar todas sus capacidades

La fuerza es indispensable porque protege las articulaciones, mejora el equilibrio, disminuye el riesgo de caídas, aumenta la independencia con el paso de los años y permite realizar las actividades cotidianas con mayor facilidad. Sin embargo, la fuerza representa solo una parte del funcionamiento muscular.

También necesitamos flexibilidad, para movernos con amplitud y disminuir restricciones innecesarias.

Necesitamos resistencia, para mantener la actividad física sin fatiga excesiva, destreza para que el cerebro coordine movimientos precisos y eficientes.

Y necesitamos velocidad, no únicamente para practicar deporte, sino porque la rapidez de reacción puede evitar una caída, prevenir una lesión o responder adecuadamente ante un imprevisto.

Un adulto mayor que conserva fuerza, movilidad, equilibrio y velocidad de reacción tiene muchas más probabilidades de mantenerse independiente.

Un deportista que solo desarrolla fuerza, pero pierde movilidad o coordinación, aumenta considerablemente el riesgo de lesionarse.

Una persona que pasa ocho horas sentada puede tener músculos fuertes en el gimnasio y, aun así, presentar dolor porque su cuerpo perdió variabilidad de movimiento. El secreto no consiste en entrenar más, consiste en entrenar mejor.

En Método y’u®️ hablamos de habilitar antes de rehabilitar. Es decir, devolverle al cuerpo todas las opciones de movimiento que naturalmente debería tener antes de exigirle mayores cargas.

El cerebro aprende mediante experiencias de movimiento variadas. Cuantas más opciones tiene un músculo para responder, menos necesita recurrir a compensaciones que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en dolor.

La buena noticia es que nunca es demasiado tarde para comenzar. El sistema nervioso conserva una enorme capacidad de adaptación durante toda la vida. Gracias a la neuroplasticidad, podemos aprender nuevos patrones de movimiento, mejorar la calidad muscular y recuperar funciones que parecían perdidas. No importa si tiene 20, 50 u 80 años.

La verdadera pregunta no es cuánto pesa una persona ni cuántos medicamentos toma.

La verdadera pregunta es si su cuerpo posee suficientes herramientas para resolver los desafíos que enfrenta todos los días. Porque un cuerpo preparado duele menos, un cuerpo que sabe moverse compensa menos.

Si usted es profesional de la salud, entrenador, fisioterapeuta, médico, terapeuta del movimiento o simplemente desea comprender cómo encontrar la raíz de los padecimientos musculoesqueléticos desde una perspectiva científica e integral, este sábado impartiré el curso Habilita y rehabilita en el Hospital San José.

Será una jornada práctica donde aprenderemos a identificar el origen del dolor, evaluar el movimiento de manera funcional y diseñar estrategias que desarrollen las cinco grandes cualidades musculares: fuerza, flexibilidad, destreza, resistencia y velocidad, para ayudar al cuerpo a recuperar su máximo potencial.

¿Quiere encontrar la raíz de su dolor?

Si usted vive con dolor y quiere encontrar su verdadera raíz, no tiene que esperar a que empeore. En Centro y’u®, dentro del Hospital San José (Torre III, Piso 6), realizamos una evaluación integral para identificar el origen de su dolor y diseñar un plan de atención personalizado.

Agende su cita hoy mismo al 442-258-05 97 o escríbanos directamente por WhatsApp: https://wa.me/524422580597.

Su cuerpo ya le está hablando; es momento de escucharlo.

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