Si bien es cierto que muchos han abandonado el hábito de la lectura, no me cabe la duda de que nuestros jóvenes se encuentran preparados para tomar la estafeta de aquellos que nos hemos empeñado en sostener el amor por los libros contra viento y marea.
El principal obstáculo entre nosotros y la lectura, como bien lo sabes, es el vertiginoso ritmo de vida que nos cargamos y que nos tiene con el agua hasta el cuello. Aunque, siendo sinceros, admitámoslo, de poco ayudan las incontables horas que les dedicamos a las nimiedades de las redes sociales y a nuestro consumo inmoderado de los servicios de ‘streaming’.
Cuando digo que los jóvenes nos ponen el ejemplo de cómo volver a ser amigos de los libros, me hago eco de personajes como Magali Torres Ortega (@nenamounstro), una creadora de contenido especializada en reseñas literarias, a quien me referí en la segunda entrega de esta serie.
“Creo que los jóvenes no habían leído tanto como están leyendo hoy”, afirmaba la ‘influencer’ en un podcast reciente. Si esto resultase difícil de creer, digamos que su millón y medio de seguidores en TikTok no me dejarán mentir.
Si eres uno de aquellos que desean regresar al cobijo de los libros, pero no sabes cómo, te comparto varias maneras de lograrlo:
a) Hazte de un dispositivo de lectura en formato electrónico (digamos un Kindle), que, además de compacto y ligero, te permitirá llevar tu biblioteca a donde quiera que vayas. Los modelos más avanzados cuentan con diccionario agregado y permiten tomar notas. Mejor aún, los LIBROS DIGITALES son más económicos y se descargan al instante.
b) Si lo prefieres, puedes echar mano de los AUDIOLIBROS, los cuales abren la posibilidad de disfrutar de la literatura de una manera diferente. De acuerdo con Sean McManus, presidente de la Asociación de Editores de Audio de los Estados Unidos, estos constituyen el segmento de máximo crecimiento de la industria librera de ese país. Si estás suscrito a plataformas musicales como Spotify, podrás escuchar allí todo tipo de audiolibros, sin costo adicional. Los libros hablados suelen venir en voz de su autor o ser narrados por actores profesionales, apoyados con efectos de sonido, a la usanza de los antiguos seriales radiofónicos.
c) Si tu mente responde mejor a los estímulos visuales, considera las NOVELAS GRÁFICAS. Inclusive algunos ‘best sellers’ se consiguen como historia gráfica. Yo, por ejemplo, cuento con la versión en imágenes de “Sapiens”, el popular libro del historiador Yuval Noah Harari, presentado en forma de cómic. Huelga decir que los lectores de menor edad son quienes más procuran este tipo de formatos.
d) Si te anima la posibilidad de leer lo que otros están leyendo, te recomiendo algún CLUB DE LECTURA, ya sea presencial o en línea (en https://service95.com/ podrás unirte al de Dua Lipa, quien es una ávida lectora; créeme, vale la pena). La lectura comunitaria ha adquirido un inusitado auge; sin embargo, quizás te sorprenda enterarte de que los primeros círculos de lectura datan del siglo 17, cuando pequeños grupos de mujeres se reunían semanalmente para discutir textos religiosos en los Estados Unidos, a la sazón, colonia británica.
e) Tú y yo hemos dejado a medias libros demasiado extensos o que a la mera hora poco nos latieron, ¿cierto? No te sientas culpable, igual que nadie se avergüenza de abandonar una serie televisiva sosa o de no terminar una mala película. No dejes que esto te detenga.
f) Para finalizar, procura traer un libro a la mano contigo, ya que podrás recurrir a este cuando tengas que esperar tu turno en el banco o, simplemente, de hacerte acompañar en alguna cafetería. En el momento mágico en que lo tomes en tus manos, dime si no, será como conversar de nuevo con un viejo amigo.