En este artículo
Este jueves 1 de enero amaneció con mala calidad del aire por partículas PM 10 y 2.5 en las estaciones de monitoreo de los municipios de Querétaro, Corregidora y San Juan del Río
Como consecuencia de la quema de pirotecnia y las fogatas encendidas durante Nochevieja y la madrugada de este jueves, el 1 de enero de 2026 comenzó con mala calidad del aire por partículas suspendidas tanto en la ciudad de Querétaro como en los municipios de Corregidora y San Juan del Río.
De acuerdo con los registros del Centro de Monitoreo de la Calidad del Aire del estado de Querétaro, todas las estaciones detectaron altas concentraciones de partículas PM 10 y 2.5 en las tres zonas urbanas.
La estación instalada en la delegación Felipe Carrillo Puerto reportó un valor de 30 en la concentración de partículas PM 2.5 y un valor de 54 en partículas PM 10.
Por su parte, la estación ubicada en el municipio de Corregidora registró un valor de 34 en la concentración de partículas 2.5; mientras tanto, la estación de la delegación Epigmenio González también registró una concentración de 30 en partículas PM 2.5.
En el caso de la estación de la delegación Félix Osores Sotomayor, la concentración de partículas suspendidas PM 2.5 alcanzó también 30; mientras que la estación del municipio de San Juan del Río detectó una concentración de 31 en el mismo tipo de contaminantes.
Junto con las emisiones contaminantes de la industria y los vehículos de motor, la pirotecnia es una de las principales fuentes de partículas suspendidas que generan una mala calidad del aire, ya que los fuegos artificiales contienen nitratos, sulfatos y percloratos de sodio, cobre, estroncio, litio, antimonio, magnesio, aluminio y bario.
“El material particulado contiene sólidos microscópicos o gotitas de líquido que son tan pequeñas que pueden inhalarse y causar graves problemas de salud. Algunas partículas de menos de 10 micrómetros de diámetro pueden penetrar profundamente en los pulmones y algunas incluso pueden llegar al torrente sanguíneo. De estas, las partículas de menos de 2.5 micrómetros de diámetro representan el mayor riesgo para la salud”, explica el Centro de Monitoreo de la Calidad del Aire.
De acuerdo con la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came), las partículas suspendidas pueden llegar a tardar hasta tres días en dispersarse.