En este artículo
Por contaminación auditiva y otras irregularidades, vecinos del Barrio de La Cruz exigen mantener clausurada un restaurante que opera como cantina ubicada frente a la estatua de Santiago Apóstol
Por las diferentes problemáticas que derivan de su operación, entre ellas, contaminación auditiva, vecinos del barrio de La Cruz pidieron a las autoridades que no concedan los permisos para la reapertura de un restaurante que se encuentra en la cuchilla del monumento a Santiago Apóstol en el Centro Histórico y que sostienen opera como cantina.
Los vecinos, que optaron por no proporcionar sus nombres por temor a represalias, dijeron que también los clientes del establecimiento, que hoy cuenta con sellos de clausura, realizan sus necesidades fisiológicas en los árboles que se encuentran en los domicilios colindantes.
“Tenemos un problema muy serio con un restaurante (…), sin embargo, funciona como cantina. Inician actividades alrededor de las 10 de la noche y terminan a las tres de la mañana con karaoke a todo volumen. El establecimiento está en un lugar estratégico en lo que le llamamos la esquina chata, y a la hora que empiezan a trabajar con su música se escucha dos cuadras a la redonda. Son cientos de vecinos a los que no nos permiten dormir, muchos de ellos no vinieron por miedo a represalias”, señalaron.
Indicaron que, el 14 de febrero, la Dirección de Comercio en Vía Pública del Municipio de Querétaro clausuró el establecimiento, que se ubica en la esquina de las calles Independencia y Venustiano Carranza de la capital.
No obstante, aseguraron que recibieron información de que volverá a abrir. En este sentido, afirmaron que los vecinos afectados están dispuestos a colaborar con las autoridades proporcionando testimonios, horarios en los que se presentan las molestias y cualquier información adicional que facilite la labor de inspección.
“El volumen generado por dicho establecimiento es tal que afecta el descanso de habitantes que vivimos incluso a más de una cuadra de distancia a la redonda, provocando insomnio, estrés y disminución significativa en la calidad de vida de nuestras familias. Esta situación se ha vuelto recurrente y ha persistido a pesar de intentos informales de diálogo y reportes previos”, reiteraron.