En este artículo
- El piloto aviador Fernando Castrejón relató su experiencia tras el estallido del conflicto en Medio Oriente; dijo que uno de los momentos que más le impacto fue cuando el intenso tráfico aéreo de Dubái desapareció de un momento a otro
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El piloto aviador Fernando Castrejón relató su experiencia tras el estallido del conflicto en Medio Oriente; dijo que uno de los momentos que más le impacto fue cuando el intenso tráfico aéreo de Dubái desapareció de un momento a otro
A seis días del regreso de 52 queretanas y queretanos que se encontraban en Medio Oriente tras el estallido del conflicto armado en la región, Fernando Castrejón, piloto aviador de Aeroméxico, le relató a “Códigoqro” la experiencia que vivió desde el inicio de la crisis, el 28 de febrero, cuando se encontraba en Dubái.
Uno de los momentos que más le impactó ocurrió cuando el intenso tráfico aéreo de la ciudad desapareció de un momento a otro.
“Dubái es una ciudad donde siempre escuchas aviones. Hay muchísimo tráfico aéreo por el turismo. Pero de repente escuchamos el silencio”, recordó.
Para el piloto, esa ausencia de ruido fue una de las primeras señales de que la situación era grave. Narró que poco después comenzaron a escucharse aviones de combate sobrevolando la ciudad.
“Después de ese silencio, empezamos a escuchar sonidos distintos, no eran aviones comerciales, eran aviones de combate, que tienen un sonido muy particular y generan un estruendo bastante fuerte. Eso nos generó una sensación de estrés y vulnerabilidad”, explicó.
Fernando Castrejón había realizado un crucero por distintos destinos del golfo Pérsico y, tras regresar a Dubái, planeaba permanecer en la región algunos días antes de volver a México en un vuelo de KLM Royal Dutch Airlines. Sin embargo, la noche del 28 de febrero la situación cambió.
Contó que durante una excursión al desierto, algunos integrantes de su grupo observaron destellos en el cielo. Horas más tarde, al regresar al hotel, comenzaron a circular en redes sociales reportes sobre un ataque de Irán contra Israel.
“Nos fuimos a dormir con poca información, pero aproximadamente a las 11 de la noche sonó una alarma en el hotel y en los celulares. Era muy similar a la alerta sísmica que los mexicanos conocemos muy bien”, relató.
En un primer momento desestimó la alarma, pero al intentar refugiarse, personal del hotel les indicó a los huéspedes que permanecieran en sus habitaciones por motivos de seguridad.
Para comprender mejor la situación, el piloto contactó a colegas que trabajan en aerolíneas internacionales como Emirates y Etihad Airways, quienes le confirmaron que la tensión comenzaba a impactar la operación aérea.
Al día siguiente permaneció resguardado mientras esperaba información sobre su vuelo de regreso. Poco después fue notificado de que la aerolínea KLM había cancelado sus operaciones en la zona.
Contó que la incertidumbre aumentó cuando un fragmento de dron interceptado cayó cerca del hotel Fairmont, uno de los complejos más grandes de Dubái.
“Ahí entendimos que la situación era seria. Como piloto sabes que una guerra implica un nivel de riesgo muy alto para la aviación civil”, explicó.
Refirió que durante los días siguientes el espacio aéreo registró cierres intermitentes debido a alertas de misiles y a la presencia de drones.
“En aplicaciones de monitoreo aéreo era posible observar cómo algunos vuelos entraban en patrones de espera mientras se evaluaban condiciones de seguridad”, mencionó.

Finalmente, tras gestiones del gobierno de Querétaro y autoridades federales, su grupo pudo salir de Dubái el 10 de marzo, en un vuelo hacia Madrid, a bordo de un Airbus A380.
El piloto recordó que el ambiente en el aeropuerto era inusual.
“Me sorprendió ver salas completamente vacías en uno de los aeropuertos más importantes del mundo. Todo parecía normal, pero era una calma muy tensa”, dijo.
Durante el rodaje previo al despegue, el avión permaneció más de una hora detenido debido a una alerta de seguridad. Incluso se emitió una advertencia por misiles mientras la aeronave regresaba momentáneamente a plataforma.
Minutos después, el capitán recibió autorización para despegar.
“La gente entró en euforia. Cuando el avión finalmente despegó, sentí una gran paz”, recordó.
El vuelo siguió un corredor aéreo de seguridad que rodeó completamente el espacio aéreo de Israel antes de aterrizar sin incidentes en Madrid.
Desde ahí, el grupo abordó el vuelo final hacia Querétaro, donde fue recibido por familiares y autoridades estatales.
“Al llegar a Querétaro sentí un gran alivio de estar en casa”, concluyó.