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Durante las obras del tren México-Querétaro, especialistas del INAH hallaron un altar tolteca; probablemente, el vestigio corresponde a la fase Tollan de la antigua metrópoli (900-1150 d.C.)
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron un “momoztli” o altar, durante los trabajos de salvamento arqueológico durante las obras del tren México-Querétaro; el hallazgo contribuirá a comprender la traza urbana de Tula, la antigua ciudad de los toltecas.
Al respecto, la titular de la Secretaría de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, resaltó que esto confirma la importancia del trabajo arqueológico preventivo para proteger, estudiar y conservar vestigios históricos.
“Cada descubrimiento como este amplía el conocimiento sobe una de las grandes civilizaciones de Mesoamérica y refuerza una convicción central de nuestra política cultural: el patrimonio arqueológico de México es la memoria de nuestros pueblos y el Estado asume la responsabilidad de investigar, resguardar y transmitirla a las generaciones presentes y futuras”, sostuvo.
Probablemente este vestigio corresponde a la fase Tollan de la antigua metrópoli (900-1150 d.C.) y se halló cerca del área conocida como Tula Chico, dentro de la Zona de Monumentos Arqueológicos de Tula, a 300 metros de la barda perimetral del sitio patrimonial, en las labores de registro y excavación en el derecho de vía del Frente 5, en el lugar identificado como Sitio 17, en el municipio hidalguense de Tula.
Víctor Francisco Heredia Guillén, coordinador del proyecto del salvamento arqueológico, dio a conocer que el altar mide cerca de un metro por lado, su sistema constructivo tiene un arranque de piedra careada y debió contar con al menos tres cuerpos bajos, sin escalinatas.
En tanto, el arqueólogo jefe de campo del Frente 5, Emmanuel Hernández Zapata, detalló que fue encontrado “en un pozo de sondeo, de un metro cuadrado, detectamos a primera vista un pequeño apisonado, y al extender la excavación encontramos una de las esquinas del altar y los otros vértices”.
Además, en tres de los lados del nivel inferior del altar hallaron ofrendas de restos óseos humanos, que consisten en cuatro cráneos y huesos largos, probablemente fémures, así como vasijas de cerámica, fragmentos de obsidiana y navajillas.
Por lo que una vez registrados los restos se enviarán al laboratorio de antropología física del proyecto, en el Estado de México, para determinar edad, sexo, patologías óseas, entre otras características. Mientras que las vasijas se mandarán al laboratorio de material cerámico en Tepeji del Río, en Hidalgo, para su resguardo y análisis; en el caso del altar, se evalúan alternativas para su conservación.
También encontraron restos de muros, a lo cual el arqueólogo agregó: “Suponemos que fueron o habitaciones o un contexto de élite, o de grupos de jerarquía mayor, restos de palacios que pudieron haber existido en el lugar”.