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La actriz mexicana Eiza González habló con franqueza sobre su relación con la imagen corporal, desde la adolescencia hasta su etapa adulta
Eiza González rompió el silencio sobre uno de los capítulos más difíciles de su vida. En un mensaje emitido durante la Semana de Concientización sobre los Trastornos Alimentarios, la intérprete de 36 años relató cómo su relación con su cuerpo se volvió problemática desde muy joven y cómo eso marcó su vida.
"La mayor parte de mi vida mi relación con mi cuerpo ha sido complicada", se sinceró.
Todo comenzó alrededor de los 12 o 13 años, tras la repentina muerte de su padre, aseguró. En ese momento, enfrentó un duelo profundo y recurrió a la comida como una forma de calmar la tristeza, lo que provocó un aumento de peso significativo en poco tiempo. Esa situación coincidió con la pubertad.
"A los 13, había ganado 30 libras casi de la noche a la mañana, navegando el dolor, la pubertad y la confusión todo a la vez".
A partir de esa experiencia personal y de las expectativas que enfrenta cualquier adolescente, Eiza reconoció que su percepción de sí misma se fue transformando. Explicó que años después, cuando comenzó su carrera artística y se expuso al escrutinio público, esa percepción se volvió más difícil de manejar.
"Cada imagen fue diseccionada, cada detalle criticado, y todo el mundo parecía tener una opinión sobre mi cuerpo, quién era yo y quién debería ser".
En su mensaje, Eiza González utilizó términos como dismorfia corporal y describió cómo llegó a medir su valía personal tomando como referencia cifras en la báscula, en vez de su bienestar emocional o físico.
Mencionó que estuvo expuesta a críticas que detallaban su apariencia con comentarios no siempre amables. Comentó que, en ese momento, parecía que la mirada de los demás tenía más peso que su propia percepción, y que eso terminó alimentando sentimientos de inseguridad.
Con el tiempo, González profundizó su perspectiva y hoy sostiene que su relación con el cuerpo es distinta. Aunque admitió que aún hay momentos complicados, afirmó que el proceso personal que ha vivido le permitió priorizar su salud y bienestar por encima de cualquier expectativa.
Aprovechó la ocasión para compartir algunas fotografías que ilustran etapas diferentes de su vida, con el objetivo de visibilizar un proceso de aceptación que puede ser útil para otras personas.
“Hoy, como una mujer adulta, me elijo a mí misma”, expresó en su publicación. Subrayó que el cambio de enfoque de la apariencia hacia el cuidado interno ha sido un proceso desafiante, pero profundamente significativo.
La reflexión de Eiza González también resaltó la importancia de ver los trastornos alimenticios como un tema de salud que va más allá de cuestiones superficiales, conectándose con emociones profundas y complejidades psicológicas que merecen atención y apoyo.
Finalmente, la actriz dejó un mensaje de aliento dirigido a cualquiera que esté atravesando una situación similar. Señaló que nunca es demasiado tarde para buscar ayuda, para encontrar un sentido de autoaceptación o para replantear cómo se ve a uno mismo.
“Estoy orgullosa de dónde estoy y del arduo trabajo que me ha costado romper viejos patrones. Espero que quienes lean esto sepan que elegirse a uno mismo y honrar su cuerpo por las razones correctas es mucho más significativo que intentar agradar a los demás".