Menopausia: Disfrutarla en vez de soportarla

La modificación más profunda que produce la menopausia en la mujer ocurre en el cerebro, el gran regulador de las emociones, la memoria, la forma de dormir y comer y las sensaciones corporales. Por eso, un cambio de actitud mental tiene un impacto decisivo en esta etapa de la vida, explica una pionera de la neurociencia aplicada al bienestar femenino

Durante décadas, la menopausia se ha explicado casi exclusivamente desde sus manifestaciones físicas, señala Raquel Marín, neurocientífica y catedrática de Fisiología, formada en Bioquímica y Biología Molecular, doctorada en Biomedicina y pionera en la neurociencia aplicada al bienestar femenino. 

Esta científica especializada en el estudio del sistema nervioso, y formada en las prestigiosas universidades Rockefeller (Estados Unidos) y Laval (Canadá), propone ampliar ese enfoque y entender el cese natural de la vida reproductiva de la mujer también como un proceso cerebral, en el que hormonas, neurotransmisores, emociones y hábitos de vida interactúan de forma constante.

Desde esa perspectiva, muchos síntomas característicos de esta etapa —como la niebla y la fatiga mentales, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad, la ansiedad, la depresión, los sofocos, las alteraciones del sueño o los cambios de humor— adquieren un sentido más claro y completo, explica Marín, autora del libro “Neuropausia”.

Segunda gran transición en la vida de la mujer

Marín sitúa a la menopausia como una segunda transición hormonal en la vida de la mujer (la primera tiene lugar en la pubertad, durante la adolescencia), que no solo afecta al cuerpo y al aparato reproductor, sino también al cerebro y al equilibrio emocional.

Señala que: “esta transformación hormonal obliga tanto al cerebro como al resto del organismo a adaptarse a la ausencia de estrógenos (hormonas femeninas), pero una vez concluida esta etapa, las mujeres pueden disfrutar de una vida plena y saludable otras cuántas décadas”.

A partir del vínculo entre estrógenos y función cerebral, Marín explica cómo esta etapa puede influir en la cognición, el estado de ánimo, la respuesta al estrés y la sensación general de equilibrio o vulnerabilidad, así como en aspectos clave del bienestar, como la sexualidad, la ansiedad, el descanso, la alimentación.

Asegura que “la menopausia ha sido durante mucho tiempo una realidad insuficientemente atendida, marcada por el desconocimiento, los estigmas y la falta de recursos” y que ahora, desde la neurociencia, no solo puede entenderse mejor: también puede vivirse como una oportunidad para conocerse, cuidarse y disfrutarse”.

Cambios hormonales, físicos y emocionales

Para Marín, “la sexualidad ocupa un lugar central en el bienestar durante esta etapa, y requiere atender cómo los cambios hormonales, físicos y emocionales pueden influir en el deseo, la excitación, la lubricación, el dolor o la satisfacción sexual”.

El intestino y sus microorganismos (microbiota), la alimentación y los hábitos de vida, así como los enfoques innovadores y técnicas avanzadas, así como la terapia de reemplazo hormonal y algunas estrategias orientadas al rejuvenecimiento de los ovarios, forman parte de su mirada amplia e integradora sobre el bienestar menopáusico.

El hecho de que el verdadero epicentro del cambio menopáusico se localice en el cerebro, en lugar de situarlo exclusivamente en el cuerpo, tiene implicaciones para el bienestar de la mujer, asegura Marín en una entrevista con EFE.

especial_2364

La mejor actitud mental para esta etapa vital

“La forma en que una mujer aborde mentalmente la menopausia es crucial para la actitud que adopte ante esta etapa”, apunta. 

“A nuestro cerebro, que es un gran consumidor de energía, no le gustan excesivamente los cambios de paradigma y no cabe duda que, esta etapa puede generar una sensación de ‘cambio en la zona de confort’ cerebral”, haciendo que se sienta vulnerable, según señala.

“Si la menopausia se explica como la antesala de algo negativo la mujer puede caer en aquello que describe una famosa frase de Winston Churchill, la cual he adaptado a esta situación femenina”, señala Marín.

Esa frase es la siguiente: “durante la menopausia, me pasé la mayor parte de mi vida preocupándome por cosas que nunca ocurrieron”, apunta la neurocientífica.

Reajustes en el ‘motor’ cerebral

“La mayor parte de los síntomas que muchas mujeres experimentan en la menopausia se explican precisamente por ‘el reajuste de motores’ que sus cerebros están efectuando”, aclara.

En consecuencia, “si una mujer conoce de primera mano aquello que puede estar generando los cambios en su cabeza, y se toma conciencia de que esos cambios son pasajeros, podrá aceptar estas nuevas experiencias ‘neuropáusicas’ como algo natural”, enfatiza.

Consultada por EFE acerca de con qué actitud mental debería afrontar una mujer la menopausia para poder disfrutarla en lugar de soportarla, Marín señala que lo ideal es “aceptar que se trata de un momento que te ofrece la oportunidad de poner una atención particular a tu ser, tu cuerpo y tu cabeza, fieles acompañantes en el viaje de la vida”.

Alivios naturales para los síntomas menopáusicos

Por otra parte y desde una óptica clínica, “cada mujer vive la menopausia de forma diferente, pero todas pueden beneficiarse de las ventajas de apostar por hábitos saludables y soluciones naturales”, explica la doctora Sonia Clavería, médica de familia del departamento técnico de noVadiet, firma especializada en fitoterapia y complementos alimenticios.

Llevar una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico regularmente, conseguir un sueño de calidad, apoyarse en complementos alimenticios (extractos vegetales, probióticos y nutrientes específicos), hidratarse adecuadamente, gestionar el estrés (con técnicas de relajación, meditación, atención plena o respiración consciente) son formas naturales de aliviar esta sintomatología, de acuerdo con esta médica.

Clavería también recomienda exponerse a la luz natural y pasar tiempo al aire libre, y explica, en ese sentido, que “un sencillo cambio de hábitos, como salir a pasear o hacer excursiones en la naturaleza, tiene un impacto significativo en la calidad de vida durante la menopausia”.

“Spider-Noir” lleva al trepamuros arácnido a los años 30

AE