En Colombia las autoridades tienen la potestad de "embargar" animales, tras el caso de Romeo y Salvador, dos perros afectados por un divorcio
La
Corte Suprema de Justicia de Colombia reafirmó que las autoridades sí tienen la potestad de
"embargar" animales, tras el caso de
Romeo y
Salvador,
dos perros considerados mascotas de compañía cuyo embargo decretó un juzgado de familia en el marco de un divorcio.
Un juzgado de familia decretó
"embargo y secuestro" de dos perros en un proceso de divorcio, frente a lo que la propietaria de estos animales interpuso una tutela
(recurso de amparo) ante la Corte Suprema, argumentando que los animales no eran bienes muebles sino seres sintientes y que su hijo había desarrollado un
"lazo de fraternidad" con ellos.
La denunciante reclamó
"la protección de sus garantías esenciales de unidad familiar, libre desarrollo de la personalidad y salud", y consideró
"irregular" y que
"vulneraba" sus derechos y los de su hijo, según se recoge en el fallo de la Corte Suprema.
Sin embargo, el alto tribunal decidió negar la tutela y ratificar la posibilidad de la justicia de
"embargar" animales.