En este artículo
Las posturas reduccionistas de estar a favor o en contra solo muestran falta de capacidad o interés por ir más allá.
Criticar la ilegal intervención militar de Estados Unidos no significa apoyar a Nicolás Maduro, lo mismo que criticar al régimen venezolano tampoco significa aplaudir las bravuconadas de Donald Trump.
Tristemente privaron los extremos en gran parte de la cobertura periodística de este fin de semana.
Muchos medios y periodistas se limitaron a ser meros altavoces de los comentarios de personas que solo opinaron basadas en sus filias y fobias, y no en argumentos construidos desde el análisis de los hechos, los datos y la historia.
El análisis es necesario, pero primero había que tener los hechos y esta no fue necesariamente la fórmula que se publicó.
Incluso varios medios de nuevo cayeron en la trampa de las redes sociales y de la Inteligencia Artificial y comenzaron a reproducir imágenes de la supuesta detención del presidente Nicolás Maduro.
Muchos medios en México reprodujeron solo la que las cadenas estadounidenses estaban reportando, con el sesgo que esto significa, mientras los medios aliados al régimen de la 4T privilegiaron los despachos de medios venezolanos o de la cadena Rusia TV (RT), financiada por el gobierno de Vladímir Putin, con el mismo sesgo.
La vorágine informativa, el horario en que se dieron los hechos y que hayan ocurrido en fin de semana fueron obstáculos para una mejor toma de decisiones desde las mesas de redacción en nuestro país y pasaron muchas horas para que hubiese algunas voces de periodistas independientes que pudiesen dar parte de lo que acontecía desde Caracas.
Ganar la nota es cosa del pasado. La obligación de los medios es informar con datos precisos y comprobados, no con especulaciones.
Lo sucedido en Venezuela el sábado es apenas el inicio de una larga cobertura periodística que tendrá muchos frentes y debería tener el tiempo suficiente para abordarlos de la mejor manera.
PD: Curioso, que haya quienes exigen el respeto a la libertad de expresión y al periodismo libre, pero siguen “festejando” como día de las y los periodistas una fecha que no existe y que fue una tonta ocurrencia del expresidente Enrique Peña Nieto. El 4 de enero no es ningún día de periodistas en México.
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*Periodista, autor del “Manual de Autoprotección para Periodistas” y de la “Guía de buenas prácticas para la cobertura informativa sobre violencia”. Integrante del Consejo Consultivo del Mecanismo de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación. Conduce el programa “Expedientes MN”, que se transmite los viernes a las 18:10 hrs., por la cadena de Meganoticias