Las ideas más brillantes del siglo 21 Parte 4: Salud y bienestar

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¿Sabías que la acción de los microbios alojados en nuestras entrañas es capaz de incidir en la calidad de nuestro bienestar mental? Y ya que estamos en esto, ¿tenías idea de que una nueva técnica genética abre la posibilidad de que los niños y niñas del futuro nazcan inmunes a las enfermedades hereditarias? Ambos temas fueron recientemente abordados por la revista “New scientist” en una serie sobre las ideas científicas más brillantes del siglo 21 y me permito explicarlos a continuación.

EL MICROBIOMA, PIEZA CLAVE DE NUESTRA SALUD Y BIENESTAR. De acuerdo con la biología molecular, alojamos de 39 a 100 billones de bacterias, hongos, virus y parásitos en nuestros cuerpos, principalmente en el tracto intestinal. El conjunto de estos microorganismos y el entorno en el que se reproducen son conocidos como microbioma y su función es descomponer los alimentos que nuestro cuerpo no puede digerir por sí mismo, produciendo así energía y nutrientes esenciales. Sintetizan también algunas de las vitaminas que necesitamos para el buen funcionamiento celular.

El Dr. Tim Spector, profesor de epidemiología genética en el King’s College de Londres, subraya la importancia crucial de este biosistema: “El microbioma intestinal ha transformado nuestra comprensión de la salud humana. Ahora sabemos que nuestros microbios influyen en todo, desde el metabolismo y la inmunidad hasta el bienestar mental”.

Gracias a los avances en materia de secuenciación genética, hoy se sabe que cada individuo es portador de una “huella” microbiana única, que incluye virus, hongos y arqueas (un tipo de microorganismos sin núcleo definido). Más aún, ciertos estudios indican que el microbioma y el sistema inmunológico se relacionan entre sí de manera directa. A partir de este hallazgo, la divulgadora científica Helen Thomson afirma que la diversidad microbiana podría coadyuvar en el tratamiento de afecciones como el síndrome del intestino irritable, la depresión e incluso algunos tipos de cáncer.

REESCRIBIENDO EL CÓDIGO DE LA VIDA. En términos simples, el genoma es una especie de manual de operaciones de cómo deben actuar los genes en un organismo para que este pueda desarrollarse, funcionar y reproducirse como un ser vivo. Sin embargo, los genomas humanos suelen venir cargados de errores, ya que el ADN, su componente principal, dista de ser perfecto, por lo que estas fallas inciden en enfermedades y variaciones genéticas no deseables.

En relación con lo anterior, “New scientist” da cuenta de una nueva tecnología, conocida como CRISPR, que permite modificar secuencias del ADN y reducir la incidencia de enfermedades causadas por errores genéticos (el acrónimo CRISPR significa en español “Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas”). Michael Le Page, especialista en biología molecular, establece que un tratamiento a base de CRISPR disminuye el riesgo de ataques cardiacos y derrames cerebrales, pues reduce de manera permanente los niveles de colesterol. Por ello, podría ser utilizado en la prevención de enfermedades hereditarias.

Gracias a su descubrimiento de una herramienta genética que ha permitido perfeccionar el CRISPR, las investigadoras Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier obtuvieron el Premio Nobel de Química en 2020. “Este premio trata sobre la reescritura del código de la vida”, expresó Goran Hansson, de la Academia Sueca de las Ciencias, al anunciar los nombres de las ganadoras.

Por lo pronto, se hace uso de esta herramienta para desarrollar cultivos y hatos de ganado con mayor resistencia a las enfermedades, por lo que es ya considerada una de las ideas científicas más sobresalientes del siglo.

Fuente bibliográfica: The 21 best ideas of the 21st century (2026). “New scientist”, edición del 19 de enero.

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