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El extitular de la Conasama, Francisco Javier Gutiérrez Rodríguez, consideró fundamental que los profesionales de la psicología lleguen a zonas vulnerables y escuelas
Ante el anuncio por parte de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, de la estrategia nacional de salud mental para las y los jóvenes denominada El ABC de las emociones, el extitular de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) e investigador de la Universidad de Guadalajara, Francisco José Gutiérrez Rodríguez, afirmó que uno de los retos más importantes del país es que más psicólogas y psicólogos trabajen en las zonas vulnerables y en las escuelas.
Expuso que, si bien el gobierno federal le apuesta a aplicar dicha estrategia en el ámbito educativo, hay un gran porcentaje de jóvenes que no están matriculados en instituciones educativas que están en la comunidad y los barrios. Además, dijo que existen entidades federativas que destinan menos del uno por ciento de su presupuesto de salud al rubro de salud mental, cuando la recomendación por parte de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud es de alcanzar por lo menos entre tres y cinco por ciento.
"Creo que hay un reto muy importante, porque en el país se requiere mayor cantidad de psicólogos que trabajen (...) en las zonas vulnerables, que trabajen en las escuelas. El problema es que con el número de consultas psicológicas no se va a lograr impactar los graves problemas que tienen los jóvenes en la actualidad. Tiene que trabajar en redes sociales de apoyo", apuntó.
Luego de que el fiscal general de Justicia del Estado de México, José Luis Cervantes Martínez, declaró que los primeros indicios revelaron que la balacera que se registró en la Zona Arqueológica de Teotihuacán, se trató de un crimen de imitación conocido como “copycat" y que concluyó con el suicidio por parte del agresor, Gutiérrez Rodríguez aseveró que, en los centros escolares, se necesita una capacitación y monitoreo constante, así como un mayor número de tutores que puedan identificar y prevenir episodios de crisis en el alumnado que pueda derivar en esa conducta.